El logo de UL —ese pequeño círculo con las letras dentro— es uno de los símbolos más reconocidos en el mundo de la tecnología. Aparece en cargadores, electrodomésticos, cables y hasta en dispositivos médicos. Pero, ¿qué hay detrás de esa marca? UL Solutions, la empresa que lo gestiona, cumple 125 años y ha pasado de ser un simple laboratorio de pruebas contra incendios a un gigante global que certifica desde electrónica básica hasta sistemas de inteligencia artificial.

De las llamas a la inteligencia artificial: la evolución de UL

Fundada en 1894 como Underwriters Laboratories, la compañía nació para responder a un problema urgente: la electricidad comenzaba a llegar a los hogares, pero los productos eléctricos carecían de estándares de seguridad. Las aseguradoras, preocupadas por los incendios, impulsaron su creación para evaluar cables, interruptores y otros dispositivos. «Era una época en la que la gente no entendía bien los riesgos de la electricidad», explica Jennifer Scanlon, presidenta y CEO de UL Solutions, en una entrevista con Decoder.

Hoy, UL no solo certifica productos tradicionales, sino que también ha desarrollado estándares para tecnologías emergentes. Recientemente, lanzó el UL 3115, un marco estructurado para evaluar la seguridad de sistemas basados en IA antes y durante su despliegue. «No se trata solo de probar un dispositivo, sino de garantizar que un algoritmo no cause daños en el mundo real», señala Scanlon.

Los desafíos de certificar la IA

Implementar estándares para inteligencia artificial presenta retos sin precedentes. A diferencia de un electrodoméstico, que puede someterse a pruebas físicas, los sistemas de IA requieren evaluaciones dinámicas que consideren sesgos, decisiones automatizadas y posibles impactos sociales. «Necesitamos colaborar con reguladores, empresas tecnológicas y gobiernos para crear marcos que sean tanto rigurosos como prácticos», afirma Scanlon.

UL ya trabaja con gigantes como Microsoft y NVIDIA en proyectos piloto, pero el camino es complejo. «No hay una varita mágica. Se trata de iterar, aprender y adaptarse», añade.

Geopolítica y seguridad: el caso de China

La relación entre UL y China ilustra otro de los grandes desafíos actuales. La mayoría de los dispositivos electrónicos se fabrican en el gigante asiático, por lo que UL tiene laboratorios allí para realizar pruebas in situ. Sin embargo, la tensión geopolítica ha complicado su labor.

En 2021, el gobierno de EE.UU. bajo la administración Biden nombró a UL como administradora principal de un programa federal para establecer estándares de ciberseguridad en dispositivos conectados (IoT). El objetivo era crear un sello de aprobación similar al de UL, pero para la seguridad en internet de las cosas. «Era un proyecto histórico», recuerda Scanlon. «Pero cuando llegó la nueva administración, el programa se canceló sin explicación».

El motivo, según fuentes cercanas, fue la presión política para excluir a empresas chinas del ecosistema tecnológico estadounidense. «UL tiene laboratorios en China porque es donde se fabrica la electrónica. Si queremos certificar productos, debemos estar allí», argumenta Scanlon. «Pero ahora nos encontramos en una situación absurda: somos una empresa estadounidense que ayuda a proteger la seguridad global, pero nos ven como un riesgo».

¿Por qué importa la seguridad en un mundo obsesionado con el precio?

En plataformas como Amazon, abundan productos baratos sin certificaciones. Muchos consumidores priorizan el precio sobre la seguridad, lo que aumenta el riesgo de incendios, electrocuciones o fallos en dispositivos médicos. «El problema no es la falta de estándares, sino la falta de conciencia», señala Scanlon. «La gente no entiende que un cargador de 5 euros puede costarle mucho más si provoca un incendio».

UL ha intentado combatir esto con campañas de educación, pero el desafío persiste. «La seguridad no debería ser un lujo», insiste. «Debería ser un derecho básico, como el agua potable».

El futuro de UL: entre la innovación y la controversia

Con 125 años a sus espaldas, UL enfrenta un futuro tan prometedor como complicado. Por un lado, debe adaptarse a tecnologías como la IA y el IoT. Por otro, navegar un entorno geopolítico cada vez más hostil. «Nuestra misión sigue siendo la misma: hacer del mundo un lugar más seguro», dice Scanlon. «Pero el camino para lograrlo nunca ha sido tan complejo».

Mientras tanto, el logo de UL sigue apareciendo en millones de productos. Lo que pocos saben es que, detrás de ese pequeño círculo, hay décadas de pruebas, controversias y una lucha constante por mantener la seguridad en un mundo cada vez más tecnológico.

Fuente: The Verge