El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha reducido el alcance de una de las leyes electorales más importantes del país en un momento en que la nación nunca había sido tan diversa ni tan dividida en torno a quién ostenta el poder político.

¿Por qué es relevante esta decisión?

La sentencia, emitida en el caso Louisiana v. Callais, limita la aplicación de la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, que prohibía la manipulación de distritos electorales con fines discriminatorios por raza. Esta sección fue clave para acabar con las leyes Jim Crow y ampliar los derechos electorales de las minorías, especialmente de los afroamericanos, en el sur del país.

Con una Sección 2 debilitada, los estados tendrán menos restricciones federales al redibujar los mapas electorales, lo que podría alterar el equilibrio de poder político en regiones clave.

Un país en transformación

En 1965, alrededor del 85% de la población estadounidense era blanca. Hoy, esa cifra se sitúa cerca del 59%, según datos del Censo. El crecimiento más notable corresponde a la población multirracial, que aumentó un 276% entre 2010 y 2020. Las comunidades latina y asiáticoamericana han sido las principales impulsoras de este cambio demográfico, reconfigurando los mapas políticos en estados como Texas, Georgia y Arizona.

Además, el sur del país se ha convertido en el epicentro del crecimiento poblacional, atrayendo a millones de nuevos residentes procedentes de otras regiones. Las áreas metropolitanas del Cinturón del Sol —como Atlanta, Dallas o Phoenix— están experimentando un auge demográfico, a menudo en zonas con un historial de conflictos por los derechos electorales.

Reacciones y consecuencias

Críticas desde la sociedad civil:

  • Sophia Lin Lakin, directora del Proyecto de Derechos Electorales de la ACLU, calificó la decisión como «una traición profunda al legado del movimiento por los derechos civiles».
  • Derrick Johnson, presidente de la NAACP, la tachó de «un golpe devastador» y advirtió que otorga «licencia a políticos corruptos para manipular el sistema».

Posición del Tribunal Supremo:

El magistrado Samuel Alito, autor de la opinión mayoritaria, argumentó que los tribunales inferiores han interpretado la Sección 2 de manera que «obliga a los estados a practicar la discriminación racial que la Constitución prohíbe».

En cambio, la jueza Elena Kagan, en su voto particular, advirtió que la sentencia «retrocederá el derecho fundamental… de la igualdad racial en las oportunidades electorales».

El nuevo rostro de la discriminación electoral

Desde 1965, la forma de discriminación electoral ha evolucionado. Antes, los obstáculos eran explícitos: pruebas de alfabetización, impuestos electorales o prohibiciones raciales directas. Hoy, las disputas se centran en:

  • Redibujado de distritos electorales.
  • Leyes de identificación electoral.
  • Acceso a los colegios electorales.
  • Normas electorales para comunidades indígenas.
  • Barreras administrativas.

David Wasserman, analista electoral de The Cook Political Report, advirtió que «pasarán unos días hasta determinar cuántos distritos podrían verse afectados». Aunque estima que, en 2026, el impacto podría limitarse a «uno o tres escaños», considera que la sentencia es «apocalíptica» para los distritos de mayoría afroamericana en el sur profundo en 2028.

¿Qué sigue ahora?

Los expertos anticipan que las batallas legales se trasladarán a los tribunales estatales, al Congreso y a las elecciones de 2026 y 2028. Lakin advirtió que «la representación de votantes afroamericanos, latinos, nativos y otras minorías dependerá cada vez más de la buena voluntad de las legislaturas, en lugar de leyes exigibles».

Conclusión

La Ley de Derechos Electorales transformó la democracia estadounidense en 1965. Hoy, en un país más diverso y móvil, su debilitamiento plantea interrogantes sobre cómo garantizar una representación justa en un sistema político en constante evolución.

Fuente: Axios