El engaño de años en la conducción autónoma de Tesla
Durante más de una década, Elon Musk ha prometido que la conducción autónoma total de Tesla estaba a la vuelta de la esquina. Sin embargo, en enero de 2025, el CEO reconoció públicamente que el hardware instalado en millones de vehículos, conocido como Hardware 3 (HW3), no cumple con las expectativas.
La verdad detrás del "Full Self-Driving"
En 2019, Tesla comenzó a equipar sus coches con HW3, promocionándolo como la tecnología necesaria para su sistema de "Full Self-Driving" (FSD). No obstante, Musk admitió que este hardware no tiene capacidad para lograr una conducción autónoma sin supervisión.
"Desafortunadamente, el Hardware 3 —ojalá fuera de otra manera— simplemente no tiene la capacidad de lograr un FSD sin supervisión", declaró Musk durante la última llamada de resultados de la compañía. El problema, según explicó, radica en el ancho de banda de memoria, que actúa como un cuello de botella.
El cambio a HW4 y las promesas incumplidas
En abril de 2024, Tesla introdujo una versión confusa del software llamada "FSD (Supervised)", mientras que el término "sin supervisión" se refiere a la conducción autónoma real. Aunque Musk reconoció el problema hace más de un año, la empresa aún no ha proporcionado a los clientes el hardware necesario para actualizar sus vehículos.
Durante la misma llamada, Musk anunció que Tesla está evaluando la creación de microfábricas en ciudades para instalar el nuevo sistema de computación y cámaras en los coches con HW3. "Creo que, con el tiempo, tendrá sentido convertir todos los coches HW3 en HW4, ya que esto les permitirá unirse a la flota de Robotaxis y tener FSD sin supervisión", afirmó.
Las dudas sobre las promesas de Musk
Existen múltiples razones para cuestionar las afirmaciones de Musk. En primer lugar, Tesla conocía este problema desde hace años, pero sus planes siguen siendo vagos. Aunque el CEO mencionó un posible programa de "canje con descuento", no proporcionó detalles adicionales.
Además, la instalación de nuevas líneas de producción en áreas metropolitanas será un proceso costoso. Esto ocurre en un momento en que Tesla ha revelado que su rentabilidad es cada vez más ajustada, tras varios años de caída en sus ingresos.
Las demandas de los clientes
La admisión de Musk ha generado indignación entre los propietarios de Tesla, quienes pagaron miles de euros adicionales por el FSD, confiando en sus promesas. Muchos consideran que han sido engañados y han presentado demandas colectivas contra la compañía.
Mientras tanto, los clientes muestran cada vez más impaciencia ante las excusas interminables de Musk, que parecen no tener un final cercano.