El 7 de mayo de 1873, falleció en Washington D.C. Salmon P. Chase, presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Su muerte marcó un hito en la historia judicial del país, justo cuando su influencia en el máximo órgano judicial comenzaba a consolidarse.

Solo un mes antes de su fallecimiento, Chase había emitido un voto particular en los casos Slaughter-House, una decisión histórica que limitó la aplicación de la Decimocuarta Enmienda en los estados. En este caso, la Corte Suprema determinó que los derechos civiles garantizados por la enmienda no podían ser aplicados directamente por los tribunales federales, sino que dependían de las legislaturas estatales.

Además, Chase fue el único magistrado que disintió en el caso Bradwell contra Illinois (1873), donde la Corte avaló la prohibición estatal a Myra Bradwell de ejercer la abogacía por su condición de mujer. En su voto particular, el entonces presidente del Supremo defendió que la Decimocuarta Enmienda protegía los derechos de las mujeres a ejercer profesiones sin discriminación por razón de género.

Chase, un abogado y político con una larga trayectoria, había sido nombrado presidente del Tribunal Supremo en 1864 por el presidente Abraham Lincoln. Antes de su nombramiento, había servido como secretario del Tesoro durante la Guerra Civil estadounidense y como senador por Ohio. Su legado en el sistema judicial sigue siendo objeto de debate entre historiadores y juristas.

Fuente: Reason