El senador John Fetterman se convirtió este miércoles en el voto decisivo para bloquear el séptimo intento de los demócratas de avanzar una resolución bajo la Ley de Poderes de Guerra, con el objetivo de frenar la campaña militar del presidente Donald Trump en Irán. Esta fue la primera votación en el Senado para poner fin a la guerra en Irán desde que el conflicto superó el plazo de 60 días establecido por la ley, que exige la retirada de las tropas si el Congreso no declara la guerra o aprueba una prórroga.
La moción fracasó por un solo voto: 49 a favor y 50 en contra. Tres republicanos —Lisa Murkowski, Susan Collins y Rand Paul— rompieron con la línea de su partido para apoyar la medida. Sin embargo, Fetterman, el único demócrata que votó en contra, alineó su postura con los republicanos e Israel, a pesar de ir en contra de su propio partido y de la opinión mayoritaria de sus electores.
Un sondeo de marzo reveló que el 66% de los votantes de Pensilvania desaprueban los recientes ataques militares de EE.UU. en Irán, con un índice de desaprobación neta del -16%. A pesar de ello, Fetterman justificó su voto argumentando que Irán representa «el verdadero enemigo, la verdadera amenaza, el verdadero peligro».
La decisión de Fetterman no solo debilita la posición de los demócratas, sino que también podría tener implicaciones políticas más amplias. Según informes, Trump habría presionado a los republicanos para convencer a Fetterman de cambiar de partido y así mantener la frágil mayoría republicana en el Senado. Fetterman respondió con ironía que haría un «mal republicano», mientras que Trump lo ha calificado como su «demócrata favorito».
Este episodio refleja las tensiones internas en el Partido Demócrata y el desafío que enfrentan los senadores moderados como Fetterman, atrapados entre las exigencias de su base y las presiones de un electorado cada vez más crítico con las intervenciones militares.