En el año 1990, en el remoto pueblo de Mbem, situado en las montañas del noroeste de Camerún, el joven Jude Numfor dependía únicamente de la luz de la luna y las estrellas tras la puesta de sol. Su comunidad rural aún no contaba con electricidad.

«Solo un vecino tenía un generador de gasolina y un pequeño televisor», recuerda Numfor. «Cuando lo encendía, todos los niños corríamos a su casa para asomarnos por la ventana».

Ese recuerdo marcó el inicio de su misión: llevar electricidad a pueblos como el suyo. En 2006, cofundó Wireless Light and Power, hoy conocida como Renewable Energy Innovators (REI) Cameroon, donde ejerce como director ejecutivo.

REI Cameroon diseña, instala y mantiene minirredes solares para electrificar zonas rurales. Estas instalaciones utilizan paneles fotovoltaicos y sistemas de almacenamiento en baterías para generar electricidad a 50 hercios, distribuida mediante contadores inteligentes.

El apoyo clave de IEEE Smart Village

En 2017, la empresa recibió una subvención de IEEE Smart Village para expandir sus operaciones y perfeccionar su modelo de negocio. Este programa global, respaldado por sociedades del IEEE y donaciones a la IEEE Foundation, promueve proyectos que llevan electricidad, educación y oportunidades laborales a comunidades remotas.

La colaboración ha permitido desarrollar un sistema de medición de código abierto, una solución comunitaria y gratuita para registrar el consumo energético. A diferencia de los contadores tradicionales, este sistema permite a usuarios, investigadores y empresas visualizar, personalizar y verificar los datos, garantizando transparencia en facturación, seguimiento del consumo y gestión de la red.

«No se trata solo de dinero. Compartimos ideas, recibimos asesoramiento y hemos creado amistades. El emprendimiento es solitario, pero con la comunidad de Smart Village, todo es diferente» — Jude Numfor, CEO de REI Cameroon.

De aprendiz autodidacta a emprendedor

La primera experiencia de Numfor con electricidad llegó en 2001, cuando se mudó con una familia misionera en el pueblo de Allat. Ellos usaban paneles solares para abastecer toda su casa, un lujo inimaginable en Mbem. «Podía ver la televisión, comer helado y encender luces», explica. «Eso me hizo desear que mis hermanos en Mbem tuvieran la misma oportunidad».

Su curiosidad por la electricidad despertó cuando una luz solar con sensor de movimiento dejó de funcionar. Numfor desarmó el dispositivo para entender el problema. «Mi familia misionera me dijo que jugara con él como un juguete», comenta entre risas. «Sustituí la batería agotada por una de motocicleta y logré que funcionara de nuevo esa noche».

Sus padres misioneros lo animaron a estudiar tecnología e ingeniería por su cuenta, ya que en esa época ninguna universidad camerunesa ofrecía programas en energía solar. Le construyeron una biblioteca con libros sobre ingeniería, gestión y emprendimiento.

En 2006, con los conocimientos adquiridos, Numfor lanzó Wireless Light and Power junto a su amigo Ludwig Teichgraber. La organización sin ánimo de lucro buscaba reemplazar las peligrosas lámparas de queroseno —conocidas localmente como «lámparas de matorral»— por lámparas solares recargables.