Drones de cartón: una innovación militar económica y escalable
El ministro de Defensa de Japón, Shinjirō Koizumi, anunció recientemente el despliegue de drones de combate fabricados casi en su totalidad con cartón corrugado. Desarrollados por la empresa japonesa de armamento AirKamuy, estos dispositivos, denominados AirKamuy 150, están diseñados para ser producidos en masa y reemplazados con facilidad.
Características y ventajas
Cada unidad tiene un coste estimado entre 2.000 y 2.500 dólares, una fracción del precio de drones similares como los Shahed iraníes, que oscilan entre 20.000 y 50.000 dólares. Además, son plegables y pueden ensamblarse en menos de cinco minutos sin necesidad de herramientas especializadas.
Aunque su estructura está basada en cartón, estos drones alcanzan una velocidad máxima de 100 km/h y tienen una autonomía de 80 minutos. Su diseño permite que cualquier fabricante con acceso a una cortadora de cartón pueda producirlos, eliminando la dependencia de complejas cadenas de suministro aeroespaciales.
Uso militar y aplicaciones futuras
Según declaró Koizumi en su perfil de X (antes Twitter), la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón ya utiliza estos drones como blancos para entrenamiento militar. Sin embargo, su versatilidad sugiere posibles aplicaciones como señuelos o incluso en misiones de reconocimiento.
«Existe una gran demanda de drones de bajo coste que puedan operar en grandes cantidades y a largas distancias».
El modelo AirKamuy 150 destaca por su capacidad de producción masiva, ya que puede fabricarse en cualquier planta de cartón, garantizando una cadena de suministro robusta y escalable.
Un paso hacia la modernización militar
Esta iniciativa refleja el esfuerzo de Japón por integrar tecnologías innovadoras y económicas en su estrategia de defensa. La colaboración con startups especializadas en defensa, como AirKamuy, subraya el compromiso del país por mantenerse a la vanguardia en el uso de sistemas no tripulados.
Mientras el mundo observa el desarrollo de drones cada vez más sofisticados, Japón apuesta por soluciones prácticas que combinan eficiencia, bajo coste y rapidez de producción.