Colin Angle, el ingeniero detrás del icónico aspirador autónomo Roomba, vuelve a revolucionar el mercado con un nuevo robot que promete revolucionar los hogares. Sin embargo, esta vez no se trata de un electrodoméstico, sino de un compañero robótico llamado "Familiar".

Con un diseño que evoca lo sobrenatural y una apariencia que roza lo inquietante, este robot peludo y de rasgos casi humanos desafía las convenciones de lo que debería ser un dispositivo doméstico. Aunque su aspecto pueda resultar adorable a primera vista, su esencia artificial y su nombre —cargado de connotaciones demoníacas— generan una sensación de incomodidad.

Un robot con IA y personalidad

El Familiar no es un simple juguete. Según Angle, se trata de un "sistema de IA físicamente encarnado", capaz de interactuar con su dueño mediante un modelo de IA generativa alojado en el propio dispositivo. La tecnología le permite desarrollar una personalidad única y adaptarse a las rutinas de su usuario.

En una entrevista con The Verge, Angle destacó que el objetivo no es solo la funcionalidad, sino fomentar conexiones humanas genuinas. "La próxima era de la robótica no se trata solo de destreza o forma humanoide, sino de máquinas que puedan construir y mantener vínculos con las personas", afirmó.

De iRobot a Familiar Machines Magic

Angle cofundó iRobot en 1990, la empresa responsable de los famosos aspiradores autónomos. Tras su salida como CEO en 2024, tras el fracaso de la venta de la compañía a Amazon, fundó Familiar Machines Magic, la startup detrás del nuevo invento.

A diferencia de otras empresas del sector, que apuestan por robots humanoides, Familiar Machines Magic ha decidido desde sus inicios evitar este camino. Una decisión arriesgada, especialmente en un momento en el que la industria de los compañeros de IA enfrenta críticas por casos de relaciones tóxicas y episodios psicóticos en usuarios.

Ejemplos recientes incluyen muñecos de IA para niños que ofrecían consejos peligrosos, como dónde conseguir pastillas o cómo encender cerillas, además de discutir temas inapropiados. Angle es consciente de los riesgos de humanizar a un asistente robótico con voz.

Comunicación limitada para evitar riesgos

Para minimizar estos peligros, el Familiar se comunicará únicamente mediante maullidos, ronroneos y lenguaje corporal expresivo. "Por diseño —bromeó Angle—, evitará dar consejos factuales sobre temas que no debería abordar".

El objetivo final es la compañía. La empresa busca crear un robot que aprenda de sus dueños, recuerde patrones y se adapte a sus hábitos. "Si esto es un juguete, hemos fracasado", declaró Angle. "Si se convierte en una criatura que deseas en tu vida, habremos triunfado".

¿Un mercado para robots demoníacos?

Aunque imitar a una mascota puede reducir el riesgo de relaciones emocionalmente dañinas —en comparación con los chatbots antropomórficos—, el Familiar sigue adentrándose en un terreno controvertido. Su éxito dependerá de lograr una apariencia lo suficientemente realista como para mantener la ilusión, algo más complejo que en una conversación textual.

Además, deberá superar barreras éticas y de seguridad, así como demostrar que existe un mercado dispuesto a adoptar este tipo de dispositivos. Aunque Angle no ha confirmado una fecha de lanzamiento, la empresa planea comenzar las ventas en 2025 como muy pronto.

"La próxima era de la robótica no se trata solo de destreza o forma humanoide, sino de máquinas que puedan construir y mantener vínculos con las personas".
— Colin Angle, inventor del Roomba y cofundador de Familiar Machines Magic

Fuente: Futurism