Hace tres años, Joe Russo, director de Avengers: Endgame, aseguró en una entrevista con Collider que el cine generado íntegramente por inteligencia artificial (IA) llegaría en solo dos años. Sin embargo, hoy el panorama sigue igual: las películas se siguen haciendo mayoritariamente por humanos, y ninguna producción cercana a un blockbuster de IA ha llegado a las pantallas.

Russo, conocido por su defensa de la IA en la industria cinematográfica, no es el único en exagerar las capacidades de esta tecnología. Su filmografía reciente, en colaboración con su hermano Anthony, refleja una creciente dependencia de herramientas automatizadas. Películas como The Gray Man (2022), un thriller de acción con un presupuesto de 200 millones de dólares, parecen un collage de escenas rehechas de otras cintas, sin el carisma suficiente para salvarla ni siquiera con Ryan Gosling como protagonista.

The Electric State (2025), con un presupuesto de 320 millones, ha sido acusada de estar escrita por un chatbot. Su estética artificial y su narrativa forzada recuerdan más a un intento de "hacerla épica" que a una adaptación fiel del cómic original. A pesar de las críticas, Russo admitió públicamente el uso de modulación de voz por IA en la película, justificando su decisión con un argumento controvertido: "la gente tiene miedo y no entiende la tecnología".

La promesa incumplida de la IA en el cine

En su entrevista de 2021, Russo imaginó un futuro donde los espectadores podrían personalizar sus películas usando IA. Según él, bastaría con decirle a la plataforma de streaming: "Quiero una película romántica con mi avatar realista y el de Marilyn Monroe. Que sea divertida porque he tenido un día horrible". El sistema generaría entonces una historia coherente con diálogos que imitaran la voz del usuario. Sin embargo, tres años después, nada de esto se ha materializado.

Russo, que forma parte del consejo de varias empresas de IA, ha sido uno de los defensores más visibles de esta tecnología en una industria dividida. Incluso el mero rumor de su uso en una producción suele desencadenar escándalos. Su argumento a favor de la IA se centra en la democratización del storytelling, permitiendo a artistas emergentes con menos recursos crear contenido sin depender de grandes estudios.

¿Por qué la IA no ha transformado Hollywood?

Aunque la IA se utiliza en tareas secundarias —como efectos visuales o edición—, su capacidad para generar películas completas sigue siendo limitada. Los resultados actuales no superan el nivel de "mierda generada por IA" (AI slop), como la que algunos estudios chinos ya están produciendo en masa para plataformas de streaming.

El problema no es solo técnico, sino también cultural. La industria cinematográfica valora la creatividad humana, la emoción y la autenticidad, elementos que la IA aún no puede replicar de manera convincente. Aunque algunos directores, como los Russo, apuestan por esta tecnología, el público y los inversores siguen prefiriendo el talento tradicional.

Mientras tanto, el debate sobre el futuro del cine sigue abierto. ¿Llegará el día en que una película 100% generada por IA conquiste las pantallas? Por ahora, la respuesta parece ser un rotundo no.

"La gente tiene miedo y no entiende la tecnología".
— Joe Russo, defendiendo el uso de IA en The Electric State

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Fuente: Futurism