Kevin Warsh da un paso más hacia su objetivo de una década: presidir la Reserva Federal de EE.UU. Su comparecencia ante el Comité Bancario del Senado este martes será clave, pero el escenario que encontrará dista mucho del esperado. La inflación se acelera, el precio de la gasolina se dispara por la guerra en Oriente Medio y el presidente Donald Trump insiste en recortes de tipos de interés, lo que complica la labor de la Fed.

Si Warsh logra el puesto, podría encontrarse con una situación inédita desde los años 40: Jerome Powell, su predecesor, seguiría en el consejo directivo de la institución. Además, los senadores demócratas ya han adelantado que interrogarán a Warsh sobre la falta de transparencia en sus declaraciones de patrimonio, que superan los 100 millones de dólares.

Dos grandes frentes dominan el debate:

  • La independencia de la Fed: Trump ha presionado públicamente para que se reduzcan los tipos de interés, algo que Warsh deberá defender sin ceder a presiones políticas. En sus declaraciones preparadas, el candidato subrayó que la independencia del banco central es «esencial», aunque matizó que las opiniones de los cargos electos sobre los tipos no la amenazan.
  • El control de la inflación: Warsh ha insistido en que la Fed debe priorizar el control de la inflación, una postura que choca con los deseos de Trump. «La inflación es una elección, y la Fed debe asumir su responsabilidad», declaró en sus notas.

La estrategia de Warsh se centra en mantener la estabilidad de precios, pero esto podría ralentizar la economía y el empleo, justo lo contrario de lo que busca el presidente. Mientras, el Senado enfrenta obstáculos para avanzar en su confirmación: el Departamento de Justicia investiga a Powell y a la Fed por una reforma de un edificio, y el senador republicano Thom Tillis ha amenazado con bloquear la votación hasta que se cierre el caso.

Críticas desde el Senado: La senadora demócrata Tina Smith, de Minnesota, criticó el proceso como un «trámite» sin resolver los problemas de fondo. «Parece que estamos haciendo tiempo mientras no se abordan los desafíos reales de esta nominación», declaró a los medios.

La incertidumbre sobre el futuro de Warsh en la Fed se suma a un panorama económico ya complejo. Con la inflación en alza y el conflicto geopolítico afectando a los mercados, su confirmación —y su capacidad para liderar la institución— penden de un hilo.