Los medicamentos GLP-1 y los programas de control de peso están ganando terreno frente a la cirugía bariátrica, según revela un reciente estudio. Aunque la cirugía sigue siendo una opción efectiva a largo plazo, su uso ha disminuido en los últimos años, reflejando un cambio en las tendencias de tratamiento de la obesidad.
Un estudio revela la caída en las cirugías bariátricas
Investigadores de la Universidad Loyola de Chicago han analizado datos de 2020 a 2024 sobre cirugías bariátricas en EE.UU., observando una reducción significativa en su número. Los resultados, presentados en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica (ASMBS), muestran que, tras alcanzar su punto máximo en 2022, las intervenciones quirúrgicas han descendido en los años siguientes.
El estudio, basado en la base de datos ACS-MBSAQIP —que recoge información sobre cirugías bariátricas en el país—, destaca que la preferencia por alternativas no quirúrgicas está en aumento. Entre estas opciones se incluyen los fármacos GLP-1, como la semaglutida o la liraglutida, que han demostrado ser eficaces en la pérdida de peso y cuentan con una mayor accesibilidad.
Cambios en los tipos de cirugía
El análisis también revela modificaciones en los procedimientos realizados. Aunque la gastrectomía en manga sigue siendo la cirugía bariátrica más común, su frecuencia ha disminuido desde 2020. En su lugar, el bypass gástrico en Y de Roux ha ganado protagonismo, especialmente como cirugía de conversión para pacientes que ya se habían sometido a una gastrectomía en manga pero requieren ajustes adicionales.
Este cambio refleja una adaptación de las estrategias médicas a las necesidades de los pacientes, priorizando soluciones menos invasivas y con tiempos de recuperación más rápidos. Las técnicas laparoscópicas, por ejemplo, han mejorado la seguridad y eficacia de las cirugías bariátricas, aunque su uso general ha disminuido.
¿Qué opciones son más adecuadas?
Los expertos subrayan que la elección entre cirugía bariátrica y fármacos debe ser personalizada. Mientras que la cirugía sigue siendo una opción válida para casos de obesidad severa, los medicamentos GLP-1 ofrecen una alternativa menos agresiva y con menos riesgos asociados a las intervenciones quirúrgicas.
«La cirugía bariátrica ha sido durante años el tratamiento de referencia para la obesidad grave, pero hoy los pacientes y los médicos tienen más herramientas para elegir. La clave está en evaluar cada caso de forma individualizada», explica un portavoz de la ASMBS.
El estudio no ha sido publicado aún en una revista científica revisada por pares, pero sus hallazgos abren el debate sobre el futuro de las cirugías bariátricas en un contexto donde los tratamientos farmacológicos están en auge.