La polémica por los caballos genéticamente mejorados en el polo
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) considera que la edición genética con fines no terapéuticos representa una amenaza para la integridad del deporte. Por ello, prohíbe el uso de genes, elementos genéticos o células que mejoren el rendimiento deportivo en humanos. Pero, ¿debe aplicarse esta misma restricción a los animales que compiten en competiciones ecuestres?
El debate ha llegado al mundo del polo. La Federación Ecuestre Internacional ya lo tiene claro: prohíbe la edición genética en caballos. Y ahora, la Asociación Argentina de Polo (APA) se suma a esta postura. En un comunicado oficial, la organización declaró:
"El uso de caballos manipulados o editados genéticamente no será permitido por la APA en ningún torneo, ya sea oficial o no oficial".
Los caballos modificados que han sido vetados
La prohibición afecta a los primeros caballos de polo genéticamente editados, desarrollados por Kheiron Biotech, una empresa argentina especializada en clonación equina. En 2025, esta compañía produjo alrededor de 400 clones, cinco de los cuales fueron modificados para inhibir el gen de la miostatina, responsable de limitar el crecimiento muscular. El objetivo era crear caballos con mayor fuerza y velocidad explosiva.
El presidente de la APA, Benjamín Araya, expresó su rechazo a esta práctica:
"Esto le quita el encanto, le quita la magia de la cría". Sin embargo, el polo argentino ya lleva años utilizando técnicas biotecnológicas para mejorar sus caballos. Más del 60% de los ponis de polo argentinos se producen mediante transferencia embrionaria, un proceso en el que los embriones de yeguas de alto valor se implantan en madres sustitutas. Esto permite que las yeguas sigan compitiendo mientras generan múltiples crías al año sin cargar con el embarazo.
Como resultado, los caballos de polo argentinos más cotizados se exportan masivamente. Solo en 2023, se vendieron alrededor de 2.400 ejemplares en el extranjero.
La clonación en el polo: ¿una ventaja justa?
En 2012, la Federación Ecuestre Internacional levantó la prohibición de competir con caballos clonados y sus descendientes en eventos sancionados. Uno de los pioneros en aprovechar esta tecnología fue el legendario jugador de polo Adolfo Cambiaso, quien en un partido histórico montó seis clones distintos de su yegua favorita, Dolfina Cuartetera.
La clonación, por tanto, no se considera una amenaza para la integridad del polo. Las normas deportivas son, en última instancia, arbitrarias y pueden adaptarse a los avances científicos siempre que se garantice transparencia y juego limpio.
El futuro de los caballos editados genéticamente
La Asociación de Criadores de Caballos de Polo Argentino ha anunciado que supervisará el desarrollo de estos clones modificados durante los próximos cuatro o cinco años antes de decidir si pueden registrarse oficialmente como caballos de polo.
Para reducir los posibles riesgos —tanto para los humanos como para los animales— derivados del uso de mejoras genéticas, los expertos abogan por sacar estas prácticas de la clandestinidad. Esto permitiría un control médico adecuado y una investigación rigurosa bajo supervisión.