El western clásico ha perpetuado durante décadas el arquetipo de ‘vaqueros contra indios’, donde los héroes blancos eliminan a los pueblos indígenas en su camino por el Salvaje Oeste. Pero, ¿y si los vaqueros también fueran indios? Esta es la pregunta que el escritor métis Blair Palmer Yoxall plantea en su primera novela, Trataos como búfalos, publicada esta semana.

La obra, narrada desde la perspectiva de Niko, un niño métis de 12 años, recrea la Resistencia del Noroeste de 1885, cuando los métis y algunas naciones originarias se alzaron en armas contra el gobierno canadiense. Ambientada en el pueblo ficticio de Lac-aux-Trois-Pistoles, la historia sigue a Niko y su primo, quienes juegan a ser cazadores de búfalos. Sin embargo, cuando los niños comienzan a desaparecer uno tras otro, la violencia irrumpe en su mundo, cuestionando su percepción de la familia, la comunidad y sí mismo.

Ante la indiferencia de las autoridades, un grupo de mujeres métis asume la búsqueda de los menores. Acampando cerca de un lago remoto, organizan patrullas armadas y estrategias para rescatar a los secuestrados y detener a los culpables. En Trataos como búfalos, Yoxall retrata una comunidad donde el cuidado mutuo y la ternura prevalecen, incluso en medio del conflicto y la tensión.

Inspiración y crítica al género western

Yoxall se inspiró en clásicos como Meridiano de sangre de Cormac McCarthy o La última travesía de Guy Vanderhaeghe, pero rechazó su representación de los pueblos indígenas como víctimas pasivas o estereotipos de violencia. En una entrevista, el autor cuestionó:

‘¿Qué sentido tiene esto, aparte de vernos morir?’

De esa reflexión nació Trataos como búfalos, una obra que el autor define como un ‘antiwestern’, un intento de romper con los clichés que han definido el género. Antes de su lanzamiento, hablamos con Yoxall sobre los vaqueros indígenas, la construcción de comunidad y la representación de la experiencia métis.

Entrevista: Escribir desde la identidad métis

¿Qué te llevó a escribir esta historia?

Desde pequeño, amaba los westerns porque el paisaje y la gente me resultaban familiares. Quería capturar esa sensación de asombro que me generaban, pero también la rabia. Aspiraba a mostrar a los pueblos indígenas como seres poderosos, victoriosos, y a representar algo más auténtico para mi familia y mi origen. Quería escribir una historia de la que pudiéramos sentirnos orgullosos, donde aportáramos nuestra propia perspectiva a la historia.

La Nación Métis no ganó su conflicto con Canadá, pero eso no significa que no tengamos historias de resistencia y dignidad. En Trataos como búfalos, quise mostrar esa fuerza colectiva, especialmente a través de las mujeres métis, que en la novela toman las riendas para proteger a su comunidad.