La historia de la fotografía infrarroja en color es un ejemplo fascinante de cómo una tecnología bélica puede transformarse en arte. Surgida en los laboratorios de Kodak durante la Segunda Guerra Mundial, esta técnica fue diseñada originalmente para ayudar a los aviones espías a identificar tropas enemigas camufladas.
Los científicos de Kodak desarrollaron un tipo de película llamado Aerochrome, que alteraba el espectro de la luz para que el infrarrojo se manifestara como un tono rojo visible. La clave estaba en la física: las plantas reflejan fuertemente la luz infrarroja, mientras que las pinturas y tejidos de la época no. Así, los soldados camuflados aparecían como puntos verdes en un bosque rojo, desvelando su posición.
Tras dos décadas de uso militar y forestal, Kodak lanzó en los años 60 una versión comercial llamada Ektachrome EIR, según detalla el libro The Art of Color Infrared Photography de Steven H. Begleiter. Sin embargo, su popularidad decayó y la empresa discontinuó su producción en 2007.
De la guerra al rock y al arte contemporáneo
Antes de su declive, la película infrarroja ya había dejado una huella imborrable en la cultura popular. Fotógrafos como Karl Ferris la utilizaron para crear la icónica portada rosa del álbum Are You Experienced de Jimi Hendrix, mientras que Keith McMillan empleó Aerochrome para las fotos del debut homónimo de Black Sabbath.
El resurgimiento de esta técnica llegó en 2013, cuando el fotoperiodista Richard Mosse empleó el material sobrante de Aerochrome para documentar la guerra civil en el Congo. Sus imágenes en infrarrojo, publicadas en The New York Times y exhibidas en la Bienal de Venecia, revivieron el interés por esta estética única. Mosse capturó el conflicto con un tono rosado onírico, creando un contraste impactante entre la crudeza de la guerra y la belleza surrealista de las fotos.
El legado de Aerochrome y su escasez actual
Detrás de este renacimiento estuvo Dean Bennici, un coleccionista que había acumulado miles de rollos de Aerochrome tras obtenerlos mediante contactos en el sector aeroespacial alemán. Bennici cortó y vendió cientos de miles de rollos en línea, agotando su stock en 2021. Hoy, el material restante es extremadamente raro y difícil de conseguir.
Aunque la fotografía digital permite recrear el efecto Aerochrome con filtros y conversiones de cámaras, Bennici siempre se mostró crítico con esta práctica. En una entrevista, declaró:
«Intentar ser lo que no eres me parece una perversión de la realidad».Para él, el valor de la película original reside en su autenticidad y en su conexión con un pasado histórico.
No obstante, la estética infrarroja sigue viva en manos de artistas contemporáneos. Fotógrafos como los que utilizan cámaras modificadas con el filtro Kolari Vision IRChrome recrean hoy ese mismo estilo, aunque con un propósito artístico muy distinto al de sus orígenes militares.
Desde sus raíces en la inteligencia militar hasta su consagración como herramienta creativa, la fotografía infrarroja en color demuestra cómo la tecnología puede trascender su función original para convertirse en un lenguaje visual único.