El Ejército de Estados Unidos ha anunciado esta semana el desarrollo de un prototipo de cabeza de guerra fabricada mediante impresión 3D para drones, que ha sido probada con éxito en un ensayo real. Según el comunicado oficial, se trata de un sistema ligero, potente y letal, diseñado para ser desplegado desde drones pequeños y ágiles.
Un vídeo publicado el pasado 21 de abril, titulado simplemente «Multipropósito», muestra cómo un dron destruye un búnker improvisado en un campo de pruebas militar. Este avance llega en un momento en que las fuerzas armadas estadounidenses exploran nuevas tecnologías para modernizar su arsenal.
Inspiración en Ucrania e Irán: drones como arma clave
El secretario del Ejército, Dan Driscoll —apodado por el expresidente Donald Trump como «el hombre de los drones»—, declaró ante los legisladores la semana pasada que su equipo ha estudiado el uso de drones baratos y fácilmente replicables en la guerra de Ucrania. «Han cambiado fundamentalmente la forma de hacer la guerra», afirmó durante una audiencia en el Congreso el pasado jueves.
Driscoll también mencionó el empleo de drones económicos, como los Shahed iraníes —que cuestan unos 20.000 dólares cada uno—, para derribar misiles de alto valor, como los estadounidenses o israelíes. Ahora, EE.UU. podría adoptar un enfoque similar. «El Ejército estadounidense es un faro de transformación. Imaginen lo que podríamos lograr sin las trabas burocráticas», declaró.
BRAKER: la cabeza de guerra impresa en 3D
El nuevo sistema, denominado BRAKER, forma parte de una estrategia más amplia para producir municiones de alta tecnología a bajo coste. En enero, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, instó a los contratistas de tecnología militar y al Pentágono a «acelerar como nunca» durante un evento en el campus de SpaceX Stargate.
Con un presupuesto militar que superará por primera vez el billón de dólares este año, el Departamento de Defensa planea triplicar el gasto en drones hasta alcanzar los 74.000 millones de dólares. Esta apuesta busca reducir costes en la producción masiva de armamento, especialmente en operaciones a distancia.
Mientras tanto, el conflicto con Irán —que ha dejado miles de víctimas y ha supuesto un gasto de casi 60.000 millones de dólares para EE.UU.—, refuerza la necesidad de desarrollar armas más económicas y eficientes. Analistas de US News and World Report incluso recomiendan invertir en acciones de empresas dedicadas a la fabricación de drones.