Los Houston Rockets evitaron un final bochornoso en la primera ronda de los playoffs de la NBA al imponerse por un contundente 115-96 a los Los Angeles Lakers en el cuarto partido de la serie. La victoria les permitió forzar un quinto encuentro y evitar un barrido histórico, algo que hubiera sido especialmente irónico dado que los Lakers disputaron toda la eliminatoria sin sus dos mejores jugadores menores de 41 años.

Luka Dončić (lesión en el isquiotibial) y Austin Reaves (problemas en el oblicuo) seguían sin jugar, mientras que Kevin Durant, ausente en el primer partido por una contusión en el tendón rotuliano, regresó en el segundo pero se lesionó nuevamente al sufrir una contusión ósea y un esguince en el tobillo izquierdo. Desde entonces, no ha vuelto a jugar, dejando a los Rockets sin su principal amenaza ofensiva. La ausencia de Durant ha dejado al equipo en una situación crítica: en el segundo partido, cuando el veterano de 37 años estuvo fuera de la cancha, el equipo anotó solo 40 puntos por 100 posesiones, una cifra desoladora.

Sin embargo, en el cuarto partido, los Rockets encontraron un respiro gracias a los errores defensivos de los Lakers, que cometieron 23 pérdidas de balón, generando 30 puntos en transición. LeBron James, que hasta entonces había liderado a su equipo con solvencia, fue uno de los principales responsables de esos fallos. El base terminó con 10 puntos (2/9 en tiros) y nueve asistencias, pero su rendimiento decayó en el último cuarto, cuando el partido ya estaba decidido. Tras anotar solo dos de nueve tiros, James abandonó el encuentro con 7:25 minutos restantes, asumiendo su carga física y mental.

La derrota de los Lakers se agravó cuando DeAndre Ayton fue expulsado en el tercer cuarto por golpear con el codo a Alperen Şengün en la cabeza. El pívot, que había anotado 19 puntos y repartido 10 asistencias, se defendió argumentando que fue un movimiento involuntario debido al sudor. Şengün, por su parte, calificó la expulsión de «un poco exagerada».

Por parte de los Rockets, todos los titulares superaron los 16 puntos, demostrando un reparto más equilibrado del juego. Además, el equipo logró un porcentaje de acierto desde el triple del 40%, algo poco habitual en ellos. Reed Sheppard, el único jugador con capacidad para lanzar desde larga distancia en ausencia de Durant, anotó 4 de 7 triples. Este cambio de tendencia fue clave para remontar el desastre del tercer partido, donde perdieron en la prórroga tras desperdiciar una ventaja de seis puntos en los últimos 30 segundos. Una mala asistencia de Jabari Smith Jr. permitió a Marcus Smart anotar tres tiros libres, y en la siguiente posesión, LeBron robó el balón a Sheppard y encestó un triple que sentenció el partido.

Con este resultado, los Rockets se colocan en una posición favorable para forzar un quinto partido en Houston, donde buscarán cerrar la serie. Los Lakers, por su parte, deberán replantearse su estrategia de cara a un posible quinto encuentro sin sus figuras clave.

Fuente: Defector