La noticia de que Microsoft podría pausar sus compras de eliminación de carbono ha sacudido a un sector aún en desarrollo. La compañía, que impulsó este mercado, cerró en el año fiscal 2025 acuerdos con 21 empresas globales para retirar 45 millones de toneladas de CO₂, un récord histórico.
Entre los proyectos respaldados destacan los de Re.green, dedicada a la restauración de la selva amazónica, y Vaulted, que captura carbono al enterrar residuos orgánicos. Recientemente, sumó un contrato con Liferaft, especializada en biochar a partir de desechos agrícolas en el Medio Oeste de EE.UU.
El sector emplea diversas tecnologías para abordar una parte clave de la crisis climática: mientras se reducen las emisiones, es esencial encontrar métodos viables para eliminar el CO₂ ya presente en la atmósfera. En 2023, Microsoft representó casi el 90% de las compras de créditos de eliminación de carbono «duraderos» —proyectos que capturan CO₂ de forma casi permanente, como los de Vaulted, pero no los de reforestación, donde el carbono puede liberarse por incendios o muerte de árboles—.
Los contratos vigentes seguirán activos, pero las startups que aspiraban a entrar en el mercado a través de su principal comprador enfrentan ahora incertidumbre. Aunque la compañía no ha confirmado planes a largo plazo, su directora de sostenibilidad, Melanie Nakagawa, declaró: «Nuestra estrategia de descarbonización combina reducción, eliminación y eficiencia. La eliminación de carbono es un componente más, y en ocasiones ajustamos el ritmo o volumen de nuestras compras según evolucionan nuestros objetivos de sostenibilidad».
Algunos expertos sugieren que Microsoft ya podría haber contratado suficiente capacidad para cumplir su meta de ser negativo en carbono para 2030 —eliminar más CO₂ del que emite—. Sin embargo, el aumento previsto de emisiones por sus centros de datos complica este objetivo. Además, los nuevos proyectos en desarrollo podrían no estar listos a tiempo para 2030, lo que explicaría la pausa temporal.
«Faltan solo cuatro años para 2030, y es muy difícil que un desarrollador de eliminación de carbono ponga en marcha un proyecto en ese plazo que contribuya de forma significativa al balance de una empresa como Microsoft», señala Andrew Shebbeare, socio de Counteract, un fondo de capital riesgo centrado en este sector.
Aunque varias empresas en negociaciones con Microsoft afirman no haber recibido confirmación oficial sobre la pausa, otras fueron informadas de que sería temporal. El anuncio ha acelerado el debate sobre la necesidad de diversificar la financiación en el sector. «El mercado no puede depender solo de unas pocas compañías», advierte Ben Rubin, director ejecutivo del Carbon Business Council, que agrupa a más de 100 empresas de gestión de carbono. «Es fundamental que más actores participen para garantizar su sostenibilidad».