Un experimento con Nvidia: mini-centros de datos en el hogar
Nvidia ha dado su respaldo a una iniciativa pionera que propone instalar mini-centros de datos domésticos en viviendas, utilizando cajas que imitan el aspecto de las unidades de climatización (HVAC). La propuesta, desarrollada por la empresa californiana Span, busca aprovechar la capacidad eléctrica no utilizada en los hogares para alimentar servidores con tecnología de la multinacional.
¿Cómo funciona este sistema?
Span argumenta que el principal obstáculo para expandir la capacidad de los centros de datos no es la falta de recursos económicos o semiconductores, sino la necesidad de modernizar las redes eléctricas. Su solución consiste en instalar nodos junto a las viviendas, que contienen:
- 16 GPUs de Nvidia
- 4 CPUs de AMD
- 4 terabytes de memoria
- Un sistema de refrigeración integrado
Estos nodos se conectarían en red para distribuir cargas de trabajo computacional, como el procesamiento de IA o chatbots. A cambio, Span asumiría un porcentaje significativo de la factura eléctrica y de internet del propietario del hogar.
Ventajas teóricas y desafíos prácticos
La compañía destaca que acercar la capacidad de cómputo a los usuarios finales podría mejorar la latencia en servicios de IA. Sin embargo, el proyecto aún está en fase de prototipo. Aunque Span ha realizado estudios internos y modelos de simulación, no ha instalado ninguna unidad en hogares reales.
En colaboración con el promotor inmobiliario Pulte Homes, Span ha colocado un único nodo en una vivienda en Atlanta. Además, planea desplegar más de 100 nodos avanzados en un proyecto piloto durante este año, aunque aún no ha revelado detalles sobre su ubicación o cronograma.
Resistencia comunitaria y riesgos eléctricos
Uno de los principales escollos para la expansión de centros de datos —ya sean centrales o distribuidos— es el temor a que aumenten las facturas de electricidad en la zona. Span sostiene que su modelo no incrementará los costes, ya que aprovecha la capacidad infrautilizada de las viviendas. Sin embargo, expertos advierten que el aumento de la demanda eléctrica podría degradar más rápido la infraestructura local, como transformadores.
Chris Lander, vicepresidente de Span, afirma que la compañía ha evaluado distintos escenarios técnicos y comerciales, pero reconoce que la tecnología aún no ha sido probada a escala real.
«Hemos realizado múltiples estudios internos y modelos para diferentes tipos de cargas de trabajo, tanto desde el punto de vista técnico como empresarial», declaró Lander a CNBC.
¿El futuro de la computación distribuida?
Aunque la idea es innovadora, su viabilidad a largo plazo depende de superar barreras como la aceptación de los vecinos, la estabilidad de la red eléctrica y la escalabilidad del sistema. Por ahora, Span avanza con cautela, probando prototipos antes de un despliegue masivo.