La región de PJM Interconnection, que abarca 13 estados del noreste y medio atlántico de EE.UU. —incluyendo a Virginia, uno de los mayores consumidores de energía—, se enfrenta a un momento decisivo en su transición energética. Evan Vaughan, director ejecutivo de la Mid-Atlantic Renewable Energy Coalition (MAREC), explica los retos clave que determinarán el futuro de la generación eléctrica en la zona.

La transición energética en la era post-Inflation Reduction Act

Vaughan señala que, aunque la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) impulsó un crecimiento significativo en energías renovables, su efecto comienza a desvanecerse. «El impulso inicial se ha mantenido hasta ahora, pero entramos en un territorio desconocido», afirma. A partir de julio, los créditos fiscales comenzarán a perder su elegibilidad principal, lo que añade incertidumbre al sector.

Uno de los hitos más relevantes es la primera evaluación post-transición del clúster de proyectos, con asignaciones previstas para abril. «Este estudio será clave para entender cómo evolucionará la mezcla energética en PJM en los próximos años», destaca Vaughan. Además, el sistema de colas de PJM —donde se gestionan los proyectos de generación— funciona como «una cinta transportadora hacia un volcán», según sus palabras.

Obstáculos locales: el mayor freno a la expansión energética

Los conflictos de ubicación son uno de los principales frenos para la incorporación de nueva generación al sistema. Vaughan aclara que este problema no afecta solo a las energías eólica y solar, sino a cualquier tipo de fuente de generación, incluyendo proyectos de gas como la planta de Chesterfield en Virginia, que ha enfrentado oposición local.

«PJM ha procesado numerosas solicitudes y casi ha eliminado el retraso acumulado en su cola de proyectos», explica Vaughan. Sin embargo, una vez que los proyectos salen de la cola, se topan con tres grandes barreras:

  • Denegación de permisos locales: Las autoridades municipales o condales pueden bloquear proyectos por razones ambientales, estéticas o de otro tipo.
  • Problemas en la cadena de suministro: Retrasos en la entrega de equipos o materiales.
  • Costes de interconexión elevados: Los gastos para conectar nuevos proyectos a la red pueden ser prohibitivos.

De estos tres, la oposición local es el más visible hoy, pero Vaughan advierte que sigue siendo un «problema dormido» para políticos y ciudadanos. «Hay confusión sobre quién tiene la autoridad final sobre el futuro energético», señala. Aunque PJM, los estados y la política federal juegan un papel clave, la decisión final recae en miles de funcionarios locales que deben aprobar proyectos para garantizar el suministro eléctrico.

El futuro de la red: ¿suficiente energía para mantener las luces encendidas?

La región de PJM, que ya ha visto cómo proyectos con permisos aprobados caen en la «cola del volcán» por costes de interconexión o rechazo local, enfrenta un escenario complejo. «La capacidad de generar suficiente energía para cubrir la demanda depende de que esos miles de funcionarios locales digan ‘sí’», concluye Vaughan. Sin un número suficiente de aprobaciones, el riesgo de escasez energética aumenta.

«PJM es como una cinta transportadora hacia un volcán: los proyectos avanzan, pero muchos no logran superar los obstáculos finales». — Evan Vaughan, director ejecutivo de MAREC

Próximos pasos: ¿hacia dónde va PJM?

Con la primera evaluación post-transición a la vuelta de la esquina y los créditos fiscales en declive, el sector energético en PJM se prepara para un año de definiciones. La capacidad de superar los conflictos locales y los costes de interconexión será determinante para evitar un colapso en el suministro eléctrico.