El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE.UU., presidido por el republicano James Comer, ha sido criticado por los demócratas por modificar el formato de la investigación sobre el caso Jeffrey Epstein. Según un memorando interno difundido la semana pasada, los republicanos habrían sustituido las tradicionales audiencias con 'mesas redondas' informales, un cambio que, según los demócratas, limita drásticamente la transparencia y la rendición de cuentas.
En estas 'mesas redondas', los testigos no están obligados a declarar bajo juramento, lo que, según el documento, facilita que puedan mentir sin consecuencias. Además, se elimina la posibilidad de presentar citaciones o votar medidas de transparencia, herramientas clave para avanzar en la investigación.
El memorando, compartido entre legisladores demócratas, califica la decisión de 'sin precedentes en la historia reciente del Congreso'. Los republicanos, según el texto, estarían evitando las audiencias tradicionales para bloquear las votaciones bipartidistas de citaciones que, hasta ahora, han sido aprobadas con apoyo de ambos partidos.
«Los republicanos están abandonando los requisitos de transparencia, reglas y rendición de cuentas. En lugar de celebrar audiencias reales, están optando por foros diseñados para evitar el escrutinio, porque saben que pierden cuando los hechos están sobre la mesa», señala el documento.
La medida se enmarca en un contexto de tensiones políticas en torno a la investigación del caso Epstein. Durante meses, tanto republicanos como demócratas han utilizado las audiencias para votar citaciones que obliguen a comparecer a figuras clave vinculadas al magnate, como el cofundador de Bath & Body Works, Les Wexner, el financiero Leon Black, el príncipe Andrés de Reino Unido y el expresidente Donald Trump.
Los archivos recientemente desclasificados mencionan a Trump en más de 38.000 ocasiones, y en más de 5.300 documentos se le vincula con acusaciones de abuso sexual. Entre ellas, destaca un testimonio en el que se alega que Trump intentó forzar a una menor de entre 13 y 15 años a mantener relaciones orales antes de golpearla en la cabeza por morderle el pene.
Los demócratas advierten que el cambio de formato busca socavar la capacidad del Congreso para descubrir la verdad y exigir responsabilidades, especialmente cuando las pruebas apuntan a figuras poderosas. Mientras tanto, los republicanos defienden que la nueva metodología permite un debate más flexible, aunque los críticos insisten en que se trata de una estrategia para minimizar el impacto de la investigación.