La compañía Strive, especializada en tesorería de Bitcoin (BTC), ha sufrido un desplome del 85% en su valor bursátil en el último año. A pesar de ello, ha decidido rebranding a Strive The Daily Dividend Company, centrando su estrategia en el pago de dividendos diarios a partir del 16 de junio.

La empresa, anteriormente conocida como Strive Asset Management, ha cambiado su nombre para destacar su nuevo enfoque en dividendos, aunque los inversores parecen más preocupados por su rendimiento financiero que por su calendario de pagos.

Strive emitirá dividendos en efectivo sobre sus acciones preferentes SATA, con un rendimiento anualizado del 13% sobre un valor nominal de 100 dólares por acción. Sin embargo, el precio de mercado de estas acciones ha caído hasta los 81,02 dólares en febrero, muy por debajo de su valor teórico.

Desde su lanzamiento en noviembre de 2025, Strive ha aumentado su tasa de dividendos en cuatro ocasiones para intentar mantener el interés de los inversores. No obstante, el precio de las acciones preferentes ha seguido cayendo, alcanzando los 97,29 dólares en el último mes.

Un modelo insostenible

La compañía, fundada por el polémico Vivek Ramaswamy —exlíder de Dogecoin y figura controvertida en el sector— y un exejecutivo de Bud Light, registró una pérdida de 265 millones de dólares para sus accionistas en solo tres meses. Actualmente, su acción cotiza a 16,83 dólares, frente a los más de 268 dólares de mayo de 2024.

El presidente ejecutivo, Matthew Cole, ha calificado el modelo de dividendos diarios como una "innovación de cero a uno", una afirmación que contrasta con la realidad financiera de la empresa. Para sostener estos dividendos, Strive necesitaría generar más de 55 millones de dólares anuales, pero sus ingresos trimestrales apenas alcanzan los 2,76 millones de dólares.

¿Puede sobrevivir Strive?

La única esperanza de la compañía para cubrir sus obligaciones de dividendos radica en un fuerte aumento del precio de Bitcoin. Mientras tanto, los inversores en acciones comunes han perdido el 93% de su capital desde mayo de 2025, y los tenedores de SATA poseen un activo altamente volátil que, en teoría, debería comportarse como un stablecoin de alto rendimiento.

Con una rentabilidad nula y un modelo de negocio cuestionable, la estrategia de Strive plantea serias dudas sobre su viabilidad a largo plazo.

Fuente: Protos