Trump llega a China en un momento de tensiones comerciales y geopolíticas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó en Pekín este miércoles para una visita de Estado que promete ser más modesta que su primer encuentro con Xi Jinping en 2017. Aunque Trump ha alabado públicamente al líder chino en el pasado, las actuales tensiones comerciales y los lazos económicos de China con Irán podrían enfriar el tono de la reunión.

Un viaje marcado por la prudencia

Trump, conocido por su aversión a los viajes largos lejos de Washington o sus propiedades en Florida y Nueva Jersey, llega a China en un contexto de creciente desconfianza mutua. A pesar de sus elogios hacia Xi en el pasado, el mandatario republicano ha mostrado en los últimos meses un tono más crítico hacia Pekín, especialmente en materia comercial.

El mandatario estadounidense comenzará su agenda el jueves con una ceremonia de bienvenida y una reunión privada con Xi Jinping. Ambos líderes visitarán el Templo del Cielo, un complejo histórico que simboliza la conexión entre el cielo y la tierra en la tradición china. El viernes, asistirán a un almuerzo de trabajo y una ceremonia de té antes de que Trump abandone el país.

Diálogo económico y diferencias geopolíticas

Según la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, durante la visita se explorará la creación de un nuevo Consejo de Comercio para facilitar el diálogo económico entre ambos países. También se abordarán sectores clave como energía, aeronáutica y agricultura.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China, por su parte, destacó que Pekín está dispuesto a colaborar con Washington «sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo». Guo Jiakun, portavoz del ministerio, subrayó que la diplomacia entre ambos líderes «desempeña un papel estratégico insustituible» en las relaciones bilaterales.

«Incluso antes del conflicto con Irán, era poco probable que esta visita alcanzara el nivel de la anterior, dado el clima de tensión actual», declaró Jonathan Czin, exdirector para China del Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Biden.

Comparación con la visita de 2017: menos pompa, más realismo

La visita de Trump a China en 2017 fue descrita por Pekín como una «visita de Estado-plus», con un despliegue de ceremonial sin precedentes. Xi Jinping recibió al entonces presidente estadounidense con una banda militar, niños agitando banderas y el ofrecimiento de un tour privado por la Ciudad Prohibida. Incluso Melania Trump acompañó a su esposo en una cena privada en el emblemático complejo.

Al día siguiente, Trump asistió a una ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo, seguida de un desfile militar. El banquete de Estado incluyó proyecciones de videos de la visita de Xi a Florida y un clip de Arabella, nieta de Trump, cantando en chino.

Esta vez, sin embargo, el ambiente será más contenido. «El gobierno chino hará todo lo posible para que Trump salga de Pekín con la sensación de que la visita ha sido un éxito», explicó Ali Wyne, asesor senior de investigación y defensa sobre EE.UU.-China en el Crisis Group.

Temas espinosos en la agenda

  • Comercio: Las tensiones por los aranceles impuestos por Trump durante su primer mandato siguen sin resolverse, y Pekín ha respondido con medidas similares.
  • Irán: China mantiene fuertes lazos económicos con Irán, lo que podría generar roces con la administración Trump, especialmente en el contexto de las sanciones estadounidenses.
  • Taiwán y derechos humanos: Estos temas, recurrentes en las tensiones entre ambos países, podrían mencionarse de manera indirecta.
  • Cooperación económica: Aunque las diferencias persisten, ambos líderes buscarán fórmulas para mantener el diálogo en sectores estratégicos.

¿Qué podemos esperar?

Aunque la visita no alcanzará el nivel de espectacularidad de 2017, ambos líderes intentarán proyectar una imagen de estabilidad en sus relaciones. Sin embargo, las diferencias estructurales en comercio, tecnología y geopolítica seguirán presentes. La clave estará en si logran avanzar en áreas concretas, como el nuevo Consejo de Comercio, o si la reunión se limitará a gestos simbólicos.