Trump supera el plazo legal sin autorización del Congreso
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha incumplido la Constitución y la Ley de Poderes Bélicos de 1973 (War Powers Act) al no obtener la aprobación del Congreso para su intervención militar en Irán. La normativa, creada tras la Guerra de Vietnam, exige que el mandatario solicite autorización legislativa en un plazo de 60 días tras el inicio de hostilidades o situaciones que indiquen una implicación inminente en conflictos armados.
Un plazo vencido y sin extensión solicitada
El plazo de 60 días establecido por la ley expiró hoy, y Trump no ha cumplido con el requisito de obtener la aprobación del Congreso. Aunque la ley permite una prórroga de 30 días sin necesidad de nueva autorización, el presidente no ha activado este mecanismo en este caso.
El argumento de la tregua no exime el incumplimiento
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, alegó ayer que el reloj de la Ley de Poderes Bélicos «se detiene» debido a la tregua vigente con Irán, aunque esta sea frágil. Sin embargo, la normativa no solo se aplica a situaciones de combate activo, sino también a escenarios donde existe una implicación inminente en hostilidades, claramente indicada por las circunstancias actuales.
La mayoría de los analistas coinciden en que la tregua podría romperse en cualquier momento, y Trump ha amenazado en repetidas ocasiones con reanudar las hostilidades. Por tanto, el plazo de la Ley de Poderes Bélicos sigue vigente, y el presidente se encuentra en violación de la ley.
La Constitución sigue siendo el mayor incumplimiento
Aunque este incumplimiento de la Ley de Poderes Bélicos es grave, no es tan grave como la violación de la Constitución que lo precedió. Trump inició la guerra sin la autorización del Congreso, un requisito constitucional para cualquier conflicto armado.
La Ley de Poderes Bélicos no otorga, sino limita el poder presidencial
Algunos defensores de la administración han argumentado que la Ley de Poderes Bélicos de 1973 autoriza a Trump a iniciar la guerra sin aprobación del Congreso. Sin embargo, esta interpretación es incorrecta: la ley no concede poder al presidente, sino que lo limita.
En un artículo publicado el pasado 5 de marzo, se explicó por qué esta interpretación es falsa. La sección 2(C) de la ley deja claro que no amplía la autoridad presidencial para iniciar guerras, sino que establece que el presidente solo puede ejercer sus poderes como comandante en jefe en tres escenarios:
- Una declaración de guerra formal;
- Una autorización específica del Congreso;
- Una emergencia nacional creada por un ataque contra Estados Unidos, sus territorios, posesiones o fuerzas armadas.
Ninguno de estos tres escenarios se aplica en la situación actual con Irán.
¿Guerra contra Irán? Un debate aparte
Aunque no se opone categóricamente a la idea de una guerra contra Irán —argumentando que podría reemplazar un gobierno opresivo y antiestadounidense por uno mejor—, el autor del artículo señala que, hasta ahora, no hay fundamentos sólidos para justificar un conflicto armado. La falta de transparencia y el incumplimiento legal agravan aún más la situación.
«La Ley de Poderes Bélicos no es un cheque en blanco para el presidente. Es un freno a su poder, no un permiso para actuar sin control».