Volkswagen ha recibido numerosas críticas en los últimos años por reemplazar los controles físicos por pantallas táctiles en sus vehículos. Ahora, la marca alemana da un paso atrás con el ID.3 Neo, un modelo que no se comercializa en Norteamérica pero que sirve como adelanto de los cambios que llegarán a sus futuros coches eléctricos.

El ID.3 Neo destaca por un interior diseñado para ofrecer mayor comodidad y operación intuitiva, según ha declarado la compañía. Martin Sander, miembro del Consejo de Dirección de Volkswagen responsable de Ventas y Marketing, afirmó:

«Hemos desarrollado la nueva generación de vehículos bajo el lema ‘Volkswagen auténtico’, priorizando los beneficios para el cliente. Además de la autonomía, modelos como el ID.3 Neo destacan por un diseño superior y atemporal, que garantiza placer de conducción duradero, alta calidad y una experiencia de conducción de primera clase, junto con una perfección técnica en la que siempre se puede confiar. Esto se complementa con una operación especialmente intuitiva, que facilita y hace más cómoda la conducción diaria».

El nuevo ID.3 Neo incorpora controles ergonómicos y autoexplicativos, botones fáciles de agarrar y mandos intuitivos para las funciones centrales. Volkswagen promete que estos cambios harán que los controles sean «a prueba de errores», un giro notable tras años de dependencia excesiva de las pantallas táctiles.

La marca alemana, conocida por sus diseños sobrios y atemporales, siempre había destacado por ofrecer una experiencia de usuario por encima de la media. Sin embargo, la transición a controles táctiles en el interior arruinó en parte esa reputación. Las pantallas gráficas pueden envejecer rápidamente desde el punto de vista visual, y la integración de funciones como la climatización en menús táctiles ha generado frustración entre los conductores.

En pruebas recientes, como las realizadas con los modelos Jetta y GLI del año pasado, se observó que el Jetta más básico conservaba botones físicos en el volante, mientras que el GLI, más deportivo, adoptaba controles por retroalimentación háptica que no lograban igualar la eficacia de los botones reales. Esta dependencia excesiva de los controles táctiles también afectó negativamente a otros modelos como el GTI, generando críticas generalizadas entre usuarios y expertos.

Aunque Volkswagen ha intentado mejorar sus interfaces digitales, la solución definitiva siempre fue recuperar los controles físicos. El ID.3 Neo parece ser el primer paso en esa dirección, aunque su enfoque en el mercado europeo deja fuera a Norteamérica, donde la marca sigue apostando por soluciones táctiles.