Las autoridades sanitarias de Estados Unidos confirmaron la repatriación de 18 pasajeros estadounidenses desde el crucero m/v Hondius, afectado por un brote de hantavirus en aguas del Atlántico. La evacuación se llevó a cabo el pasado 10 de mayo desde la isla canaria de Tenerife, tras detectarse casos entre los viajeros.
Dos de los repatriados, uno con resultado positivo en las pruebas y otro con síntomas leves, fueron ingresados en unidades de biocontención «por precaución», según informó la cuenta oficial del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. en la red social X. El resto de los pasajeros, entre ellos los 16 restantes, fueron trasladados a centros especializados en patógenos emergentes en Omaha (Nebraska) y Atlanta (Georgia).
El brote se originó durante una expedición antártica que zarpó de Argentina el 1 de abril con alrededor de 150 pasajeros y tripulantes a bordo. Once días después, un hombre de 70 años falleció tras presentar fiebre, dolor de cabeza y abdominal. Tras la aparición de más casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó la presencia del virus en el buque. Hasta el 12 de mayo, se habían registrado 11 casos confirmados y tres fallecimientos: una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán.
¿Cómo se transmite el hantavirus?
El hantavirus suele propagarse por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente ratones y ratas. La inhalación de partículas contaminadas en polvo o restos orgánicos es la vía más común de contagio. Sin embargo, en Sudamérica existe una cepa, el virus Andes, que puede transmitirse entre personas, un fenómeno poco frecuente pero documentado.
¿Existe riesgo de pandemia?
Expertos en epidemiología, como la doctora Lina Moses, especialista en enfermedades transmitidas por roedores de la Universidad de Tulane, descartan que el brote pueda derivar en una crisis sanitaria similar a la del COVID-19. «Estamos en una situación controlada», afirmó Moses en declaraciones a Healthline. «Es normal que surjan más casos sospechosos; eso demuestra que el sistema de vigilancia está funcionando y que se están identificando los enfermos a tiempo».
La experta subrayó que, aunque el virus Andes puede contagiarse entre humanos, su transmisión requiere un contacto estrecho y prolongado, algo poco probable en entornos abiertos o con medidas de prevención adecuadas. «El riesgo para la población general sigue siendo bajo», añadió.
Medidas de contención y seguimiento
Tras el brote, las autoridades sanitarias internacionales mantienen un seguimiento activo de los pasajeros y tripulantes que desembarcaron. Oceanwide Expeditions, la empresa operadora del crucero, confirmó que todos los viajeros ya han sido repatriados a sus países de origen. No obstante, la evacuación generó alarma en redes sociales, donde usuarios expresaron su preocupación por un posible nuevo brote global.
«El proceso de identificación y aislamiento de casos es clave para evitar la propagación. La experiencia con el hantavirus nos enseña que la prevención y la detección temprana son fundamentales», explicó un portavoz de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU.
Aunque el hantavirus puede ser mortal, su incidencia es baja y está estrechamente ligada a entornos con alta exposición a roedores. Los expertos insisten en que, a diferencia de otros virus respiratorios, su transmisión no se produce por contacto casual o en espacios ventilados.