Cuando Liza Moiseeva, directora de marketing de Commons —una app que ayuda a los consumidores a comprar de forma más sostenible mediante la evaluación de marcas—, supo que Allbirds abandonaba su modelo ecológico para pivotar hacia la inteligencia artificial (IA), pensó que era una broma. «Parece sacado de un artículo de The Onion», declaró.
Moiseeva, con más de 15 años de experiencia en sostenibilidad, ha sido cliente de Allbirds durante más de una década. Su familia posee diez pares de sus icónicas zapatillas, que en su momento dominaron las calles de Silicon Valley y se posicionaron como líderes en moda sostenible. Sin embargo, ahora la empresa da un giro radical: abandona el calzado para centrarse en infraestructura de computación para IA, renombrándose como NewBird AI. Los activos de Allbirds y su marca serán vendidos al grupo American Exchange.
Como parte de este cambio, la compañía original eliminará de sus estatutos cualquier referencia a su compromiso con el beneficio público ambiental, según consta en un documento presentado a la SEC (Comisión del Mercado de Valores de EE.UU.). La empresa mantendrá su cotización en el Nasdaq, aunque aún no ha respondido a las solicitudes de Fast Company para comentar la decisión.
El ocaso de la moda sostenible
Para clientes como Moiseeva, este movimiento representa una traición a los orígenes de la marca. «Allbirds fue un ejemplo de cómo una empresa podía ser sostenible», afirma. Su enfoque ecológico fue clave para que ella se convirtiera en cliente («Además, son increíblemente cómodas», añade). Aunque no comparte el giro estratégico, Moiseeva lo enmarca en un contexto más amplio: la creciente desafección hacia la sostenibilidad, especialmente bajo la administración de Donald Trump, que ha desmantelado políticas climáticas federales y ha convertido el término «sostenibilidad» en un tabú para muchas empresas.
«En el entorno socio-político actual, la palabra *sostenibilidad* se está volviendo casi un término negativo», explica. Para ella, abandonar estos esfuerzos es un error estratégico: «Al final, todos necesitamos un planeta donde vivir. Si tomamos decisiones cortoplacistas, solo aceleraremos la destrucción del medio ambiente».
El declive de las marcas verdes: ¿moda pasajera o crisis estructural?
Allbirds no es la única empresa sostenible que ha fracasado en los últimos años. Hace solo unos meses, la compañía —que llegó a valer 4.000 millones de dólares— vendió sus activos por solo 39 millones. Otros ejemplos recientes incluyen:
- Parade, marca de ropa interior con materiales reciclados, que cerró en octubre de 2025.
- Nisolo, fabricante de calzado sostenible, que entró en concurso de acreedores en enero de 2025.
- Paravel, especializada en maletas con materiales reciclados (como botellas de plástico), que se declaró en bancarrota en mayo de 2025.
Todas estas marcas, además, estaban certificadas como B Corp. Y el problema no se limita al sector retail: numerosas startups de tecnología limpia también enfrentan dificultades económicas.
En la app Commons, Allbirds ocupaba un lugar destacado entre las marcas sostenibles mejor valoradas. Sin embargo, tras el anuncio, la plataforma ha suspendido temporalmente su evaluación, alegando que «la marca está experimentando una transformación significativa y estamos reevaluando su impacto mientras recopilamos más información».