Las facturas de la luz están subiendo en Ann Arbor, Michigan, como en muchas otras ciudades de Estados Unidos. Sin embargo, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un programa innovador que instalará paneles solares y baterías de propiedad municipal en viviendas particulares. Esta iniciativa no solo permitirá a los residentes ahorrar cientos de dólares al año, sino que también facilitará el acceso a la energía solar sin necesidad de una inversión inicial elevada.
El proyecto ya está en marcha. Bruce Schauer, un residente de 80 años, es uno de los primeros beneficiarios. Aunque siempre había querido instalar paneles solares, el coste inicial le impedía hacerlo. «De cualquier otra forma, no podría permitírmelo», afirma. Tras la instalación, que se completará en las próximas semanas, espera ahorrar unos 400 dólares anuales en su factura eléctrica. «Antes había mirado la opción de instalar paneles solares, pero el desembolso inicial era demasiado alto», comenta Myles Burchill, otro vecino que también recibirá el sistema en breve. «Nos encantaría haberlo hecho al mudarnos, pero con esta oportunidad, aunque no seamos dueños de los paneles, sí disfrutaremos de tarifas más bajas. Y si no consumimos toda la electricidad generada, incluso podríamos recibir un pago de la compañía eléctrica».
Un piloto en el barrio de Bryant y expansión progresiva
Las primeras instalaciones se están llevando a cabo en el barrio de Bryant, un área de bajos ingresos de Ann Arbor, donde este año se equiparán alrededor de 150 viviendas con paneles solares y baterías. El programa tiene previsto escalar a 1.000 hogares en 2025 y, posteriormente, alcanzar varios miles de viviendas cada año.
Este proyecto piloto es el primer paso de la nueva Utility de Energía Sostenible de Ann Arbor (A2SEU), cuyo objetivo es acelerar la transición del sistema eléctrico hacia energías renovables. «Estamos llevando energía limpia, asequible y resiliente a los residentes que más lo necesitan y que, tradicionalmente, han quedado fuera de la transición energética», explica Shoshannah Lenski, directora ejecutiva de A2SEU.
¿Por qué Ann Arbor apuesta por su propia compañía energética?
El Ayuntamiento ha comprobado que, al crear su propia empresa de energía, puede incorporar fuentes renovables más rápido que la compañía eléctrica local, DTE Energy. Esta última no tiene previsto alcanzar el 100% de energía limpia hasta 2050 e incluso incluye el gas en su definición de «energía limpia».
En lugar de construir grandes parques eólicos o solares —proyectos que suelen requerir varios años para su aprobación e implementación—, Ann Arbor ha optado por una red distribuida de paneles solares en tejados, baterías y geotermia en los barrios. A medida que el programa crezca, la compra masiva de equipos permitirá negociar precios más bajos. En el caso del piloto, los costes de los paneles y baterías están cubiertos por una subvención.
Además, el Ayuntamiento podrá negociar tarifas más favorables con los instaladores, ya que estos podrán trabajar de manera eficiente en varias viviendas de un mismo barrio, evitando costes de marketing al contar con clientes ya captados por la administración. También se beneficiará de financiación municipal, con un menor coste de capital para asumir la deuda necesaria.
Los residentes que se acojan al programa mantendrán su cuenta con DTE, pero los paneles solares de sus tejados cubrirán primero sus necesidades energéticas. El excedente de energía podrá ser inyectado a la red, generando posibles ingresos adicionales para los hogares.
Un modelo replicable para otras ciudades
«Este proyecto demuestra que las administraciones locales pueden tomar las riendas de la transición energética, ofreciendo soluciones más rápidas, económicas y accesibles para sus ciudadanos», señala Lenski.