En 2024, como parte de un estudio sobre el caso Jack Smith, un investigador compiló un corpus de fuentes primarias sobre los fiscales especiales en EE.UU. antes del escándalo de Watergate. Gran parte de esta investigación, inédita hasta entonces, ha sido publicada ahora en la South Texas Law Review bajo el título "A Historical Record Of Special Counsels Before Watergate".

El artículo presenta un conjunto de documentos históricos —cartas, informes y decretos— generados entre las décadas de 1850 y 1950 por presidentes, fiscales generales, fiscales federales y otros actores clave. Estos textos, recopilados en más de una docena de archivos, reconstruyen cómo los fiscales generales contrataban abogados externos como fiscales especiales en seis administraciones presidenciales: Buchanan, Andrew Johnson, Grant, Garfield, Theodore Roosevelt y Truman.

Dos funciones históricas

Según el análisis, los fiscales especiales en esa época cumplían dos roles principales:

  • Asistir a un fiscal federal en procesos judiciales.
  • Apoyar al fiscal general en investigaciones complejas.

Sin embargo, en ningún caso se delegaron poderes equivalentes a los actuales fiscales especiales. A diferencia de la figura moderna, estos profesionales no recibían facultades plenas —como las de un fiscal federal confirmado por el Senado—, sino que actuaban bajo supervisión directa del fiscal general.

El precedente excepcional: Teapot Dome

La única excepción registrada ocurrió en 1924, durante la presidencia de Calvin Coolidge. Tras el escándalo de Teapot Dome, el Congreso aprobó una ley que creó fiscales especiales con "independencia total" para perseguir a los implicados. No obstante, los expertos señalan que este modelo podría entrar en conflicto con la jurisprudencia actual sobre la separación de poderes.

"La historia pre-Watergate demuestra que la figura moderna del fiscal especial no tiene un precedente sólido en el pasado. Sus amplios poderes carecen de base legal histórica", afirma el autor del estudio.

Implicaciones actuales

Aunque el debate sobre los fiscales especiales ha perdido relevancia temporalmente, el autor sugiere que su investigación podría ser clave en futuros análisis jurídicos y políticos. La publicación ofrece una perspectiva histórica para evaluar la legitimidad de figuras como Jack Smith, especialmente en contextos de alta polarización institucional.

Fuente: Reason