Audi Tradition ha rescatado del olvido uno de los coches más icónicos de su historia: el Lucca, un prototipo V16 de 1935 que marcó un hito al alcanzar los 327 km/h en una carretera pública italiana. Este vehículo, diseñado para batir récords en la era dorada de las carreras, regresa ahora con una recreación moderna que promete emocionar en el Festival de la Velocidad de Goodwood.
Un desafío a los límites de la velocidad en los años 30
En una época en la que los coches apenas superaban los 80 km/h, el Lucca —nombre inspirado en la ciudad italiana cercana al lugar donde logró su hazaña— se enfrentó a los mejores rivales de la época. En 1935, este bólido de Auto Union, con un motor V16 de 5.0 litros y 338 CV, pulverizó el récord de velocidad establecido meses antes por Rudolf Caracciola en un Mercedes-Benz. Los 327 km/h alcanzados en una carretera italiana sin limitaciones de velocidad dejaron al mundo boquiabierto.
Hoy, más de ocho décadas después, Audi ha encargado a la firma británica Crossthwaite and Gardiner —especialistas en reconstrucciones históricas— la recreación fiel de este mito. El proyecto, que ha requerido tres años de trabajo, no se basó únicamente en planos antiguos, sino en un minucioso estudio de fotografías originales y documentos de archivo.
Tecnología de vanguardia para un diseño de los años 30
La recreación del Lucca no es una simple copia: incorpora mejoras técnicas inspiradas en los avances posteriores de Auto Union. Entre ellas, destacan:
- Un sistema de ventilación optimizado para evitar el sobrecalentamiento, inspirado en las soluciones implementadas en el AVUS de Berlín en 1935.
- Un motor V16 de 6.0 litros y 520 CV, que mejora la fiabilidad y potencia respecto al original.
- Un diseño aerodinámico pionero, con ruedas carenadas, una cabina cerrada y una cola afilada que reduce la resistencia al aire.
Aunque el peso del vehículo se mantiene en 960 kg, estas mejoras podrían convertirlo en un auténtico monstruo de velocidad. Eso sí, Audi no tiene previsto superar los récords históricos del original. Su objetivo es exhibirlo como un homenaje a la ingeniería de la época.
Un legado que trasciende el tiempo
El Lucca original desapareció tras la Segunda Guerra Mundial, como muchos otros coches de competición de la marca, que acabaron en la entonces Unión Soviética. Esta recreación no solo recupera su memoria, sino que también rinde homenaje a una era en la que la velocidad no tenía límites y la innovación mecánica era pura audacia.
El vehículo será uno de los protagonistas del Festival de la Velocidad de Goodwood, donde los aficionados podrán admirar su elegancia y potencia. Una oportunidad única para revivir la grandeza de los años 30 en pleno siglo XXI.