Jackson, Mississippi — La idea de que los demócratas puedan ganar las elecciones al Senado en Mississippi este año suele provocar miradas de escepticismo. Sin embargo, tras meses de conversaciones con responsables y operadores del partido, esta carrera emerge como una de las más mencionadas y con mayor expectación.

Los analistas argumentan que las circunstancias actuales podrían permitir dar la vuelta a un estado que Donald Trump ganó por 23 puntos en 2020. Entre los factores clave destacan la candidatura de un demócrata carismático, la movilización del electorado afroamericano —que representa más del 36% de la población— y la debilidad de la senadora republicana en el cargo, Cindy Hyde-Smith.

James Carville, estratega demócrata y residente parcial de la costa del Golfo de Mississippi, resumió el optimismo con una frase contundente: «Sería necesario un conjunto único de circunstancias, pero parece que estamos viviendo justo eso».

Tras acumular suficientes testimonios de figuras influyentes del partido, el escepticismo inicial se transformó en una invitación para investigar la viabilidad de esta apuesta. Así, el pasado fin de semana, el equipo de The Bulwark recorrió la interestatal I-55 —que discurre paralela al río Mississippi, entre paisajes de cipreses y bayous— para acompañar a Scott Colom, candidato demócrata al Senado, en un día de campaña.

Scott Colom, de 43 años, es fiscal de distrito, seguidor acérrimo de los deportes de la Universidad Estatal de Mississippi y padre de dos niñas. Creció en un entorno político: su madre fue jueza electa y su padre, republicano en los años 80, terminó afiliándose al Partido Demócrata. En 2022, el presidente Joe Biden lo nominó para un puesto de juez federal, pero su confirmación fue bloqueada por Hyde-Smith, la misma senadora a la que ahora desafía.

Durante un trayecto en su pickup, con palas de pádel y pelotas de fútbol amontonadas en el asiento trasero, Colom aclaró que su campaña no busca venganza. «Como cristiano, tuve que perdonar», declaró, mientras sostenía un vaso de café que, al parecer, no dejaba de rellenar. Sin embargo, reconoció que Hyde-Smith fue el detonante de su candidatura. Los estrategas demócratas coinciden en que la senadora es especialmente vulnerable: desde su nombramiento en 2018 tras la renuncia de Thad Cochran, rara vez celebra encuentros con la ciudadanía o participa en eventos comunitarios.

En un estado que ocupa el último puesto en renta per cápita de EE.UU., Colom insiste en que los votantes buscan un representante que actúe, no solo que ocupe un escaño. «Mississippi merece un senador que escuche y responda», subrayó. Aunque esta retórica es típica de cualquier candidato que desafía a un titular, los números respaldan el optimismo: Hyde-Smith arrasó en 2020 con el 57% de los votos, pero su popularidad ha caído en picado desde entonces.

Los demócratas confían en que la movilización de la comunidad afroamericana, históricamente infrarepresentada en las urnas, puede inclinar la balanza. Además, Colom cuenta con el respaldo de figuras clave del partido, como Carville, quien ha instado a no subestimar el potencial de cambio en el estado.

¿Logrará Colom convertir el escepticismo en victoria? El tiempo lo dirá, pero una cosa es clara: en Mississippi, el mapa político podría estar a punto de redibujarse.