Un operador del servicio de emergencias 911 en Watauga (Texas, EE.UU.) ha sido formalmente sancionado por realizar una broma inapropiada durante una llamada de auxilio. La situación se desencadenó cuando una madre contactó con el servicio para reportar una pelea entre sus hijas, en la que una de ellas había roto una puerta de un puntapié.
Según el relato, el operador Mike Forbess respondió con una pregunta que generó controversia: «¿Quieren que vayamos a dispararle?». Más tarde, Forbess reconoció que su comentario fue inadecuado y se disculpó, alegando que pretendía ser una broma.
La sanción formal contra el operador refleja la gravedad de sus palabras en un contexto de emergencia, donde la profesionalidad y la empatía son fundamentales. Este incidente ha reavivado el debate sobre la formación y el comportamiento de los operadores de emergencias en situaciones de estrés.
La empresa responsable del servicio de emergencias no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso, pero fuentes cercanas confirmaron que Forbess ya no forma parte del equipo.