El Carroll Tower, un edificio de viviendas públicas con 194 apartamentos en Providence (Rhode Island), construido en 1974, ha completado una transformación radical en su sistema de climatización. Durante más de cinco décadas, los residentes dependían de radiadores eléctricos para calefacción y, en el mejor de los casos, de aires acondicionados portátiles en verano. Ahora, el inmueble cuenta con un sistema de climatización moderno basado en 277 bombas de calor de la startup tecnológica Gradient, con sede en San Francisco.
La instalación, realizada en solo 12 días sin necesidad de perforaciones ni reformas eléctricas, forma parte de un proyecto público-privado valorado en 1,25 millones de dólares. En él han participado la Autoridad de Vivienda de Providence, el Oficina de Recursos Energéticos de Rhode Island, la consultora Abode Energy Management y Envir Air, especializada en electrificación de sistemas HVAC. Se trata de una de las mayores instalaciones de bombas de calor completadas en Estados Unidos.
Gracias a la alta eficiencia de estos dispositivos, el edificio reducirá su consumo energético en 450.000 kWh anuales, lo que se traduce en un ahorro de 94.500 dólares al año en costes energéticos. Además, evitará la emisión de 219 toneladas de CO₂ anuales, equivalente a retirar de la circulación a un coche de gasolina durante 500.000 millas.
Una solución para edificios antiguos
Los edificios residenciales son responsables del 20% de las emisiones de carbono del país, y más de la mitad de su consumo energético proviene de la calefacción y refrigeración. Muchos sistemas tradicionales no solo son ineficientes, sino que también pueden liberar gas natural o refrigerantes, potentes gases de efecto invernadero. La electrificación de estos sistemas es clave para reducir la huella de carbono.
Las bombas de calor destacan como una de las soluciones más prometedoras. Incluso cuando funcionan con una red eléctrica alimentada por combustibles fósiles, emiten menos CO₂ que los sistemas de calefacción convencionales. En 2022, la Autoridad de Vivienda de Nueva York (NYCHA) lanzó el desafío Clean Heat for All, invitando a fabricantes a desarrollar sistemas de calefacción y refrigeración eléctricos y fáciles de instalar. Gradient fue una de las empresas seleccionadas y suministrará 10.000 bombas de calor para edificios de NYCHA.
Ya se han implementado proyectos similares en otras ciudades. Por ejemplo, un edificio de viviendas públicas en Queens recibió 72 bombas de calor en 2023, logrando una reducción del 87% en el consumo energético y un 50% de ahorro en costes. Desde entonces, Gradient ha colaborado con autoridades de vivienda en Boston, Chelsea y Lynn (Massachusetts), entre otras.
Adaptación a edificios históricos
Según Vince Romanin, fundador y director de tecnología de Gradient, sus bombas de calor son ideales para edificios antiguos y de viviendas públicas, donde las reformas suelen ser complejas. «En muchos casos, estos edificios requieren actuaciones como la retirada de amianto o presentan sistemas de calefacción obsoletos que fallan con frecuencia», explica Romanin. «Además, muchos carecen de aire acondicionado, lo que supone un riesgo para la salud de los residentes, especialmente durante olas de calor».
El Carroll Tower es uno de los dos edificios exclusivos para personas mayores de la Autoridad de Vivienda de Providence. La edad media de sus residentes supera los 70 años, por lo que la mejora en la climatización no solo beneficia al medio ambiente, sino también a su calidad de vida y salud.
«Puedes recuperar tu ventana» —afirma Romanin—. «Nuestras bombas de calor se instalan en lugar de los aires acondicionados tradicionales, sin necesidad de obras invasivas. Así, los residentes recuperan el uso completo de sus ventanas y disfrutan de un sistema eficiente y silencioso».