Estados Unidos ha alcanzado un hito simbólico: la deuda nacional supera ya el valor de su Producto Interior Bruto (PIB). Sin embargo, no es el nivel actual de este ratio lo que genera preocupación, sino la tendencia que lo ha llevado hasta aquí.
El problema no es el 100%, sino el camino para llegar
Un ratio deuda/PIB del 100% no es intrínsecamente insostenible. Lo relevante es cómo se ha alcanzado ese nivel, las perspectivas de endeudamiento futuro y las previsiones de crecimiento económico y costes de financiación. En el caso de EE.UU., el panorama fiscal es especialmente preocupante, algo que rara vez se refleja en el discurso político diario.
Datos clave
- El PIB anualizado en el primer trimestre de 2024 alcanzó los 31,9 billones de dólares, según el Departamento de Comercio.
- La deuda pública en manos de inversores ascendía a 31,4 billones de dólares al cierre del trimestre.
- Esta relación superó el 100% brevemente durante la pandemia, pero no lo hacía desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Las proyecciones del Congressional Budget Office (CBO) indican que el ratio seguirá aumentando, alcanzando el 120% en 2036.
La analogía familiar que explica la situación
Imaginemos una familia con una deuda de 100.000 euros y unos ingresos anuales de la misma cantidad. ¿Es excesiva su deuda? La respuesta depende de las circunstancias:
Si la deuda se contrajo por gastos puntuales no recurrentes, con tipos de interés bajos y unos ingresos en crecimiento, la situación podría ser manejable. Pero si la deuda financia gastos corrientes superiores a sus ingresos, con tipos altos y estancamiento económico, el panorama sería insostenible.
Estados Unidos se asemeja más al segundo escenario. Según el CBO, los ingresos federales representan entre el 17% y el 18% del PIB, mientras que los gastos superan el 23%. Esta diferencia del 6% del PIB, superior a las previsiones de crecimiento económico, implica que la deuda seguirá aumentando.
El peso de los intereses y el envejecimiento poblacional
Las proyecciones del CBO advierten de que los gastos por intereses de la deuda podrían superar los 1,5 billones de dólares anuales y representar el 4% del PIB en 2031. Esto asume que los tipos de interés se mantienen en niveles actuales (con un bono del Tesoro a 10 años en torno al 4,4%) y que los inversores sigan financiando la deuda a esos niveles.
En contraste, tras la Segunda Guerra Mundial, el ratio deuda/PIB se redujo rápidamente gracias al fin del gasto bélico y al boom demográfico. Hoy, sin embargo, el envejecimiento de la población y la ralentización del crecimiento de la fuerza laboral —agravada por políticas migratorias restrictivas— complican la situación. Además, la administración actual busca aumentar el gasto militar.
¿Podría la inteligencia artificial salvar la economía?
Una posible esperanza radica en que la inteligencia artificial impulse una revolución en la productividad, como predicen sus defensores. Esto podría aumentar el denominador del ratio deuda/PIB al expandir la actividad económica. No obstante, también podría generar nuevos desafíos en el numerador, como mayores costes laborales o cambios en la distribución de la riqueza.