Chevrolet llegó tarde al segmento de los muscle cars, un mercado que Ford y Plymouth dominaron con el Mustang y el Barracuda desde 1964. Aunque General Motors tenía varios modelos deportivos en desarrollo a principios de los años 60, no fue hasta el éxito del Mustang cuando la compañía decidió competir con un coche similar.

El resultado fue el Chevrolet Camaro de 1967, un modelo que combinaba la plataforma compacta del Chevy Nova con múltiples opciones de motorización: desde un seis cilindros en línea hasta motores V8 de bloque pequeño y grande. Además, ofrecía carrocerías coupé y descapotable, junto con paquetes de equipamiento como el Super Sport (SS) y el Rally Sport (RS), que incluían detalles estéticos únicos y distintivos.

Entre todas las configuraciones disponibles, destaca un Camaro Rally Sport descapotable que, tras una restauración y algunas mejoras, supera en rendimiento a un modelo original de fábrica. Actualmente, este ejemplar está a la venta en Hagerty Marketplace.

Mejoras bajo el capó: más potencia sin perder autenticidad

Aunque el motor original era un 327 V8 de 300 CV, el coche ha recibido varias modificaciones que lo hacen más potente que un 350 V8 de serie de la época. Estas son las principales actualizaciones:

  • Motor 327 V8 reconstruido: se le instalaron culatas renovadas y un colector de admisión Edelbrock Performer, que imita el aspecto de un carburador Quadrajet original.
  • Árbol de levas de rodillos: sustituyó al árbol de levas hidráulico original, ofreciendo mayor elevación de válvulas sin perder suavidad.
  • Cambio automático Turbo 350: reemplazó al Powerglide de dos velocidades para mejorar el rendimiento.

Todos estos cambios están diseñados para ser discretos. Incluso el color original, Marina Blue, fue reemplazado por un Butternut Yellow, un tono icónico en los Chevys deportivos de los años 60.

Estilo Rally Sport: elegancia con toques SS

El paquete Rally Sport del Camaro de 1967 se caracteriza por su parrilla de faros ocultos, que se activan mediante un sistema de vacío. Sin embargo, hay otros detalles menos evidentes que refuerzan su imagen de coche premium:

  • Panel trasero y luces traseras rediseñados.
  • Emblemas en las aletas que destacan el motor 327.
  • Capó con inserciones de aletas, un elemento exclusivo del Camaro SS de 1967.

Aunque este coche no pretende ser una réplica exacta de un SS, su estética y mejoras mecánicas lo acercan a ese nivel. Con estas modificaciones, el Camaro Rally Sport no solo conserva su esencia clásica, sino que también gana en prestaciones y exclusividad.

Fuente: Hagerty