El pasado 1 de marzo, Irán lanzó misiles contra una base aérea estadounidense en Arabia Saudí, dejando un saldo de bajas mortales. Entre ellas, el sargento del Ejército Benjamin N. Pennington, de 26 años y originario de Kentucky, quien falleció una semana después por las heridas sufridas. Cuando su cuerpo llegó a la base de la Fuerza Aérea de Dover, el presidente Donald Trump no se encontraba allí para recibirlo.
Dos días más tarde, Trump visitó el estado para un mitin de campaña. Durante casi dos horas, el mandatario no mencionó al fallecido militar. En su lugar, dedicó su discurso a atacar a un compañero de partido: el congresista republicano Thomas Massie, uno de los críticos más férreos de la política exterior de Trump.
«Millones de familias de Kentucky tendrán más dinero en sus bolsillos gracias a los recortes de impuestos que hemos logrado», declaró Trump. «Pero cada demócrata en el Congreso votó en contra... Quieren subir los impuestos, y solo un republicano está de acuerdo con ellos. Es la peor persona... Se llama Thomas Massie».
El presidente acusó a Massie de ser «desleal al Partido Republicano, a los ciudadanos de Kentucky y, sobre todo, a Estados Unidos», instando a los votantes a apoyar a su candidato favorito en las primarias: el ex SEAL Ed Gallrein, quien subió al escenario para corear «¡EE.UU.! ¡EE.UU.!».
Pero, ¿qué había hecho Massie para ganarse el desprecio de Trump? Su mayor «ofensa» fue colaborar con los demócratas para exigir al Departamento de Justicia que cumpliera la promesa de campaña de Trump: desclasificar los archivos de Jeffrey Epstein. Estos documentos revelaban vínculos del magnate con algunas de las personas más poderosas del mundo, incluyendo al propio presidente.
Massie, ingeniero graduado en el MIT, es el único republicano en el Congreso que ha desafiado abiertamente a un Trump vengativo. Su postura lo ha convertido en un símbolo de la resistencia interna al trumpismo, especialmente en un estado donde el establishment republicano, liderado durante décadas por el senador Mitch McConnell, ha dominado la política local.
«Massie está en primera línea definiendo qué tipo de partido queremos ser», explicó Stephen Voss, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Kentucky. Su lucha por desmantelar la maquinaria de McConnell —derrocando a legisladores influyentes y enfrentándose a figuras clave— le ha granjeado tanto enemigos como aliados inesperados, incluso entre demócratas.
La primaria del 19 de mayo se ha convertido en un referéndum sobre la popularidad menguante de Trump, pero también en un choque generacional dentro del Partido Republicano. Trey Grayson, exsecretario de Estado de Kentucky y candidato al Senado en 2010, advirtió: «Si Massie gana, veremos a muchos más republicanos plantándose ante Donald Trump».