El pasado miércoles, agentes del FBI irrumpieron en la oficina de una de las figuras demócratas más influyentes de Virginia: la senadora estatal Louise Lucas. Lo llamativo no fue solo la redada, sino que Fox News tenía un corresponsal en Portsmouth, una pequeña ciudad donde se encuentra la oficina de Lucas, en el momento exacto de la operación.
Lucas, de 82 años y presidenta pro tempore del Senado de Virginia, es conocida por dos motivos clave: impulsó el nuevo mapa electoral demócrata en el estado, diseñado como respuesta a los distritos republicanos sesgados aprobados en estados rojos, y por su activa presencia en redes sociales, donde no duda en burlarse de sus rivales políticos. Tras la aprobación de los nuevos distritos, publicó una imagen generada con IA en la que aparecían cuatro congresistas republicanos trabajando en un McDonald's.
Existen dos explicaciones posibles para este allanamiento:
- Investigación legítima: Según el informe de Carol Leonnig, de MS NOW, el Departamento de Justicia lleva tres años recopilando pruebas sobre supuestos sobornos en los que podría estar involucrada Lucas. La investigación comenzó durante la presidencia de Joe Biden, lo que sugiere que no responde a intereses políticos partidistas.
- Presión política: Leonnig también revela que Lindsey Halligan, una abogada de seguros que Trump intentó ilegalmente colocar como fiscal federal en Virginia Oriental, presionó para que se presentaran cargos contra Lucas antes de las elecciones de mitad de mandato. Halligan, vinculada a los fracasados intentos de procesar al exdirector del FBI James Comey y a la fiscal general de Nueva York, Letitia James, creía que acusar a una demócrata destacada de soborno beneficiaría a la Casa Blanca en la campaña electoral.
El detalle de que Fox News tuviera un equipo en el lugar en el momento de la redada plantea serias dudas. ¿Cómo pudo el canal de noticias saber con tanta precisión dónde y cuándo actuaría el FBI? La única explicación plausible es que el Departamento de Justicia filtró la información. Esto contrasta con el protocolo seguido en otras ocasiones, como cuando el entonces fiscal general Merrick Garland declaró en 2022, tras el allanamiento en la residencia de Trump en Florida: «Nos expresamos a través de los documentos judiciales y los casos que presentamos; esa es la única forma en que lo hacemos».
Las normas éticas que rigen a los fiscales prohíben realizar declaraciones públicas que puedan influir en la opinión pública contra el acusado. Al politizar la investigación contra Lucas, el Departamento de Justicia no solo ha puesto en riesgo la imparcialidad del jurado, sino que ha sembrado dudas sobre la integridad de sus procesos.
«Los fiscales deben evitar cualquier comentario extrajudicial que pueda aumentar significativamente la condena pública del acusado». — Normas éticas de los fiscales federales