La adaptación de juegos de terror o historias de creepypasta al cine suele generar escepticismo. La trayectoria de estas adaptaciones no siempre ha sido brillante, por lo que es comprensible que muchos espectadores las reciban con reservas. Sin embargo, el compromiso del equipo de Backrooms por crear una versión fiel y envolvente ha logrado despertar el interés incluso de los más escépticos.

Durante su participación en la CCXP México, el director Kane Parsons compartió detalles reveladores sobre la película que protagonizará Chiwetel Ejiofor. Entre todas las novedades, una destaca especialmente: el equipo construyó un set de 30.000 pies cuadrados que recrea los pasillos infinitos y laberínticos de Backrooms. Según Parsons, algunos miembros del equipo y actores se perdieron en el set, lo que demuestra su realismo.

«El set era enorme. Construimos 30.000 pies cuadrados de auténticos Backrooms en los que podíamos caminar. De hecho, algunas personas se perdieron. Era como estar allí, algo realmente extraño», declaró Parsons.

El director explicó que este enfoque busca preservar la esencia de Backrooms: espacios interminables y siempre iguales, sin cambios bruscos. «Siempre intento evitar la idea de que Backrooms es un lugar onírico donde, al girar, la habitación podría cambiar. Se aprovecha de la capacidad del cerebro humano para mapear y entender los espacios. La dificultad está en que, aunque vuelvas por donde viniste, el camino sigue extendiéndose sin fin. Ahí es donde surge la confusión y el desconcierto», añadió.

Parsons ya había trabajado en una adaptación en formato web en YouTube, lo que demuestra su profundo conocimiento y pasión por la historia. Las adaptaciones de creepypastas, especialmente aquellas que nacen en plataformas como 4chan, suelen caer en clichés del terror convencional, obteniendo resultados mediocres. Sin embargo, Backrooms se enfrenta a un reto aún mayor: trasladar los espacios liminales a un mundo físico gobernado por reglas lógicas.

El concepto de no-clipping —salir de la realidad— es tan surrealista que su adaptación al cine promete ser fascinante. Si el esfuerzo por recrear un set masivo y capturar el tono adecuado —desde los pasillos interminables hasta los característicos muros amarillos— es un indicio, los espectadores están ante una propuesta que merece la pena.