Tres pasajeros del MV Hondius, un buque de expedición, perdieron la vida el mes pasado a causa del hantavirus, una enfermedad zoonótica transmitida por roedores. Otros nueve pasajeros contrajeron el virus durante la travesía, según confirmaron las autoridades sanitarias.

El brote se detectó tras la evacuación de los últimos pasajeros del barco en el puerto de Granadilla, en Tenerife (Islas Canarias). Un pasajero mostró un gesto de corazón desde el autobús que lo trasladaba al aeropuerto, una imagen que contrastaba con la gravedad de la situación.

Los expertos señalan que el aumento de casos de hantavirus en la región podría estar relacionado con cambios en el clima y el ecosistema. El virus, común en zonas rurales y boscosas, se propaga cuando los roedores infectados entran en contacto con humanos, especialmente en áreas donde el hábitat natural de estos animales se ha visto alterado.

«El hantavirus no es solo una amenaza para la salud pública, sino también un indicador de cómo el cambio climático está modificando los patrones de distribución de enfermedades», explicó un portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las autoridades recomiendan extremar las precauciones en zonas con presencia de roedores, especialmente en áreas donde se han registrado brotes recientes. Entre las medidas preventivas destacan:

  • Evitar el contacto con excrementos o nidos de roedores.
  • Mantener la limpieza en espacios cerrados y almacenar alimentos en recipientes herméticos.
  • Usar mascarillas y guantes al manipular objetos en zonas potencialmente contaminadas.

Este caso en el MV Hondius no es aislado: en los últimos años, se han registrado brotes similares en otras regiones de Europa, vinculados a la expansión de roedores y a la alteración de sus hábitats naturales. Los científicos advierten que, con el calentamiento global, enfermedades como el hantavirus podrían volverse más frecuentes y difíciles de controlar.