El doctor Brian Christine, un urólogo de Alabama especializado en implantes penianos, ha sido nombrado para liderar la respuesta pública de Estados Unidos al brote de hantavirus, según informó CNN el pasado viernes. Christine ocupa actualmente el cargo de subsecretario de Salud en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., lo que lo convierte en una de las figuras clave en la política de enfermedades infecciosas del país.
Esta semana, durante una rueda de prensa en Nebraska, aseguró que la respuesta de su agencia ante el brote sería «basada en la ciencia» y «transparente». Sin embargo, su trayectoria dista de la de un funcionario sanitario convencional.
Aunque cuenta con experiencia en salud pública —incluyendo su servicio como almirante de cuatro estrellas en el Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de EE.UU.—, Christine ha promovido creencias de extrema derecha y difundido teorías conspirativas sobre el bienestar.
Entre sus posturas más controvertidas, se incluyen el rechazo a las medidas sanitarias durante la pandemia de COVID-19 y la promoción de teorías que cuestionaban los tratamientos oficiales, sembrando división en la respuesta gubernamental. Incluso llegó a insinuar que la pandemia formaba parte de un plan más amplio para controlar a la población. Durante su comparecencia ante el Senado de EE.UU., evitó responder si recomendaría la vacuna contra el coronavirus a sus pacientes.
Además, el almirante de 62 años presentó un programa en YouTube titulado «Erection Connection», un espacio profesional dirigido a otros urólogos para abordar la disfunción eréctil.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias estadounidenses vigilan a más de 40 personas en relación con un brote de hantavirus detectado a bordo de un crucero con destino a Róterdam el mes pasado. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta el momento no se han registrado casos en EE.UU. y el riesgo para la población general sigue siendo bajo. Hasta nueve casos han sido confirmados en pasajeros del barco.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó a una pareja neerlandesa como los primeros pasajeros infectados, quienes, según se cree, contrajeron el virus mientras observaban aves en un vertedero de Argentina. Ambos fallecieron a consecuencia de la enfermedad.