Las tensiones entre el Papa Leo XIV y el presidente Donald Trump podrían estar alimentadas por un factor inesperado: la fluidez del pontífice en inglés. A diferencia de sus predecesores, Leo no necesita traductores, lo que elimina la ambigüedad que históricamente suavizaba las críticas vaticanas a líderes estadounidenses.
Sin ese filtro, las palabras del Papa llegan con mayor crudeza a los medios de comunicación y a los católicos estadounidenses, multiplicando su impacto político y las reacciones adversas. Sus declaraciones se difunden rápidamente en programas de televisión, redes sociales y mensajes de campaña, acelerando su influencia, al igual que ocurre con el propio Trump.
Un Papa más directo en política
Leo se ha convertido en una voz destacada en conflictos globales y en la política interna de EE.UU., criticando abiertamente temas como las tensiones con Irán, el liderazgo estadounidense y las políticas migratorias de Trump. Este último ha respondido tachándolo de 'muy liberal', 'débil en seguridad' y 'terrible en política exterior'.
— Trump: 'No tengo problema con que el Papa diga lo que quiera, pero puedo discrepar. Él puede expresarse libremente, y yo puedo discrepar'.
Un cambio en la diplomacia vaticana
Históricamente, los papas como Francisco, Juan Pablo II y Benedicto XVI dependían de traducciones, lo que permitía al Vaticano ajustar el tono de sus mensajes tras posibles controversias. Leo, en cambio, domina el inglés con naturalidad, empleando un lenguaje que se asemeja al discurso político estadounidense.
Esta claridad elimina cualquier margen de ambigüedad cuando sus declaraciones generan reacciones políticas. Expertos como Vincent J. Miller, catedrático de Teología y Cultura Católica en la Universidad de Dayton, destacan que Leo combina un dominio nativo del inglés con una profunda comprensión de la cultura estadounidense, algo que contrastaba con Francisco, cuyas declaraciones, aunque provocadoras, no siempre estaban adaptadas al contexto local.
'Leo no solo entiende el inglés, sino también las complejas relaciones entre religión y política en EE.UU. Sus mensajes no son simples frases, sino reflexiones estructuradas, como las de su homilía del Domingo de Ramos, donde respondió al uso político de la Biblia por parte del secretario de Defensa, Pete Hegseth'.
¿Estrategia o convicción?
Allen Sánchez, director ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Nuevo México, matiza que, aunque Leo tiene un equipo de asesores, su precisión no responde a una estrategia mediática, sino a su convicción. 'El Evangelio guía a Leo, no una nueva táctica para EE.UU.', afirma.
Nacido como Robert Prevost en Chicago, su dominio del inglés refleja una vida marcada por la cultura estadounidense, lo que le permite comunicarse con mayor precisión y menos filtros que sus antecesores.