El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, ha anunciado la eliminación inmediata de la obligatoriedad de la vacuna contra la gripe para los miembros de las Fuerzas Armadas. En un mensaje en redes sociales, Hegseth afirmó que esta medida «restaura la libertad» en el seno de la Joint Force, declarando: «No obligaremos a nadie a vacunarse si no lo desea».

En un vídeo publicado en sus redes, el alto cargo justificó la decisión como un rechazo a las políticas de la administración Biden, a las que acusó de imponer «mandatos absurdos» que, según él, debilitan la capacidad operativa del Ejército. Hegseth argumentó que la vacunación obligatoria violaba la «autonomía médica» y la «libertad religiosa» de los soldados, principios que, en su opinión, deben primar sobre cualquier directriz sanitaria.

¿Qué dice realmente la Constitución sobre la vacunación?

La afirmación de Hegseth de que la vacunación obligatoria atenta contra las creencias religiosas choca con la historia de EE.UU. y, en particular, con el papel que jugó la vacunación durante la Revolución Americana. En la década de 1720, durante un brote de viruela en Boston, ya se debatía sobre la variolación —un método precursor de las vacunas modernas que consistía en inocular pequeñas dosis del virus para generar inmunidad—. Aunque arriesgado, este procedimiento salvó miles de vidas y sentó las bases de la salud pública en el país.

George Washington, en plena Guerra de Independencia, obligó a sus tropas a vacunarse contra la viruela, a pesar de las reticencias iniciales. Su decisión evitó una catástrofe sanitaria que podría haber debilitado —o incluso derrotado— al Ejército Continental. Washington no actuó por capricho, sino basándose en evidencia científica y en la necesidad de mantener la operatividad de sus fuerzas.

Libertad individual vs. seguridad colectiva

El debate actual refleja tensiones más profundas en la sociedad estadounidense. Mientras Hegseth defiende el derecho individual a rechazar la vacunación, expertos en salud pública advierten que la decisión del Pentágono podría tener consecuencias en la preparación militar. La gripe, aunque menos letal que el COVID-19, sigue siendo una amenaza para la salud de los soldados, especialmente en entornos de alta exposición, como bases militares o despliegues.

«La vacunación no es solo un tema de salud individual, sino de seguridad nacional», señala el doctor Jonathan Reiner, cardiólogo y profesor de la Universidad George Washington. «Cuando un porcentaje significativo de una fuerza militar no está vacunado, aumenta el riesgo de brotes que pueden paralizar operaciones enteras».

¿Qué dice la ley sobre las exenciones religiosas?

La Constitución de EE.UU. protege la libertad religiosa, pero también permite al gobierno imponer restricciones si estas son necesarias para un «interés apremiante». En el caso de las vacunas, los tribunales han fallado repetidamente a favor de los mandatos cuando estos se justifican por razones de salud pública. Por ejemplo, en 2020, el Tribunal Supremo respaldó la obligatoriedad de las vacunas en escuelas, argumentando que el beneficio colectivo supera los intereses individuales.

Sin embargo, Hegseth parece ignorar este precedente. Su postura, en línea con sectores del movimiento conservador que vinculan las vacunas con una supuesta «agenda woke», choca con la tradición de servicio y sacrificio que define a las Fuerzas Armadas. «Si Washington confió en la ciencia para salvar a su ejército, ¿por qué hoy se rechaza?», cuestiona la historiadora Joanne Freeman, de la Universidad de Yale.

Consecuencias para el Ejército

La decisión de Hegseth podría tener un impacto inmediato en la salud de los soldados. Según datos del Departamento de Defensa, la gripe causa anualmente miles de bajas en el Ejército, con un promedio de 2.000 hospitalizaciones y hasta 50.000 días de baja por enfermedad. La eliminación del mandato podría agravar estos números, especialmente en unidades con baja cobertura vacunal.

Además, la medida podría generar divisiones internas en las Fuerzas Armadas, donde conviven soldados con posturas muy diversas sobre la vacunación. «Esto no es solo un tema médico, es un tema de cohesión y confianza en el mando», advierte el coronel retirado Andrew Bacevich.

«La historia juzgará esta decisión como un retroceso en la protección de quienes protegen al país. Washington entendió que la salud de sus hombres era prioritaria; hoy, parece que algunos prefieren ignorar esa lección».