Cuando Speed Racer llegó a los cines en 2008, sus virtudes pasaron desapercibidas para el público. "Speed Racer no va a ninguna parte, y te sorprendería lo largo que puede ser el viaje", criticó el New York Times. "Es una obra adelantada a su tiempo, visionaria, pero en gran parte ininteligible", añadió el A.V. Club. Los espectadores coincidieron, y la película apenas cruzó la meta: recaudó 93,9 millones de dólares con un presupuesto de 120 millones.

Casi 20 años después, está claro que Speed Racer no se quedó atrás: ya había superado a su época. En los últimos años, los fans han redescubierto lo que las hermanas Lana y Lilly Wachowski lograron con esta celebración sin reservas de la pasión sobre el beneficio, incluso el crítico Scott Tobias del A.V. Club la calificó como "trabajo pionero" y admitió: "no todos están preparados para el futuro, aunque sospechen que lo están viendo".

El único que vio el potencial desde el principio

Si hay alguien que siempre entendió hacia dónde se dirigía Speed Racer, ese es el actor Emile Hirsch, quien interpreta al protagonista. "Cuando vimos el producto final, fue increíble", confiesa a Den of Geek. "Pero cuando el mundo lo rechazó como lo hizo, no me hizo dudar de la película, aunque sí me dejó atónito".

"Sabíamos que teníamos una gran película, nos encantaba", añade. "Pusimos todo nuestro corazón en hacerla, y era tan hermosa. Pero salir al cine y que la rechazaran, con la crítica arrasando... fue como si nos ignoraran".

La palabra "ignorados" define a la perfección la recepción que tuvo Speed Racer en su momento. No solo llegó tras las secuelas de Matrix, que ya habían puesto en duda el talento de las Wachowski, sino que se estrenó el 9 de mayo de 2008... una semana después de Iron Man, que lanzó el Universo Cinematográfico de Marvel, y seis semanas antes de El Caballero Oscuro. Entre la competencia de estos dos titanes del género y la mezcla de sinceridad absoluta con una estética exagerada, no es de extrañar que Speed Racer perdiera la carrera de taquilla de 2008.

La visión de las Wachowski y la fe de Hirsch

Pero Emile Hirsch nunca dudó del trabajo que él y sus co-creadores habían realizado. En particular, confió en las hermanas Wachowski para guiarlo en la visión del proyecto. "Lo entendí desde que leí el guion", recuerda. "Su forma de escribir deja claro lo que quieren decir, sin ironía. Si ves la trilogía de Matrix, Keanu Reeves da una interpretación muy sincera. Hay algunos momentos cómicos, pero en general hay esa sinceridad en su actuación. Mi instinto fue acercarme a ese tono, porque era claramente lo que ellas buscaban".

"Speed Racer es un personaje puro y de buen corazón. No hay forma de interpretarlo con cinismo", explica. "Si intentaras hacerlo irónico o guiñar un ojo, la escena perdería sentido. Así que tuve que sumergirme por completo. No hice nada descabellado, como que todos me llamaran 'Speed'... pero sí me entregué al 100%".