Un estudio pionero revela que una forma dirigida y no invasiva de estimulación cerebral puede calmar el centro del miedo en el cerebro y mejorar significativamente los síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT), con efectos que perduran meses después del tratamiento.

La estimulación magnética transcraneal (EMT) —ya aprobada por la FDA para tratar depresión y otros trastornos— utiliza pulsos magnéticos para modular la actividad en regiones cerebrales específicas. En el TEPT, se ha observado una hiperactividad en la amígdala, la zona cerebral encargada de procesar el miedo y las amenazas.

Metodología del estudio

Investigadores del departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad Emory evaluaron si dos semanas de EMT de baja frecuencia podían reducir la reactividad de la amígdala ante amenazas y, en consecuencia, aliviar los síntomas del TEPT. Para ello, emplearon resonancias magnéticas que permitieron personalizar la aplicación de los estímulos según la anatomía de cada participante.

El ensayo clínico incluyó a 50 adultos con síntomas de TEPT, de los cuales 47 completaron el estudio. La mayoría fueron reclutados a través del Proyecto Trauma Grady, un programa de investigación a gran escala sobre trauma en civiles basado en el sistema de salud Grady y la Facultad de Medicina de Emory. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir EMT activa o un placebo en un diseño ciego, sin que supieran qué tratamiento recibían.

Resultados prometedores

Las resonancias magnéticas realizadas antes y después del tratamiento confirmaron que la EMT activa redujo la reactividad de la amígdala derecha ante amenazas. Además, los participantes que recibieron EMT activa mostraron una mejora significativa en sus síntomas de TEPT. Los beneficios clínicos se observaron tras solo dos semanas de tratamiento y se mantuvieron durante al menos seis meses, el período analizado en el estudio.

El 74% de los participantes en el grupo de EMT activa experimentó una reducción clínicamente relevante de los síntomas. «Este estudio demuestra que podemos dirigirnos directamente a los circuitos cerebrales implicados en el TEPT y generar cambios medibles tanto en la función cerebral como en los síntomas», afirma la investigadora principal, Sanne van Rooij, PhD, profesora asociada de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Medicina de Emory.

Van Rooij añade: «Al usar resonancias magnéticas para guiar la estimulación, avanzamos hacia tratamientos más precisos e individualizados que abordan la biología del trastorno». A diferencia de la terapia tradicional, la EMT no requiere que los pacientes revivan sus experiencias traumáticas, lo que podría eliminar una barrera importante para recibir tratamiento.

Testimonios reveladores

Los participantes describieron cambios en cómo experimentaban emocionalmente sus traumas, incluyendo una mejor gestión de las pesadillas. Algunos llegaron a calificar el tratamiento como «cambiador de vida» y afirmaron que «me devolvió la vida».

Este es el primer estudio que utiliza resonancias magnéticas para individualizar la EMT en casos de TEPT. Al demostrar un cambio específico en la amígdala —una región conocida por funcionar de manera diferente en el TEPT—, los hallazgos no solo avanzan en la comprensión de la neurobiología de la recuperación, sino que también abren una nueva vía para el tratamiento del TEPT a nivel local, nacional e internacional.

Los resultados se publican en The American Journal of Psychiatry. Entre los colaboradores del estudio figuran investigadores de Emory, la Facultad de Medicina de Harvard, la Universidad Estatal de Wayne, Dartmouth College y el Centro Nacional de TEPT. La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Fundación para la Investigación del Cerebro y la Conducta.

Fuente: Universidad Emory