En 2005, Ford presentó en el Chicago Auto Show el concepto Fairlane, un vehículo que prometía revolucionar el mercado norteamericano. La respuesta del público fue tan positiva que la marca decidió acelerar su producción, dando origen al Ford Flex en 2009.
El Fairlane evolucionó hacia un modelo más grande, pero mantuvo la esencia de su diseño original. Jim Farley, entonces ejecutivo de Ford, llegó a estimar ventas anuales de hasta 100.000 unidades en Norteamérica. Sin embargo, los números reales contaron una historia diferente.
Un vehículo innovador con raíces clásicas
El Ford Flex se construyó sobre la plataforma D4 de Ford y fue diseñado por Peter Horbury, quien incorporó elementos inspirados en Volvo y un estilo retro. Su carrocería cuadrada y su interior de tres filas —con capacidad para siete pasajeros— lo convirtieron en una opción versátil para familias.
Entre sus características destacaban:
- Asientos abatibles para mayor espacio de carga.
- Motor V6 3.5L Duratec de 262 CV con transmisión automática de seis velocidades.
- Opción de tracción integral.
- Tecnologías como Ford Sync, navegación, techo panorámico y sistemas de seguridad avanzados.
En 2010, Ford introdujo un motor EcoBoost V6 biturbo de 355 CV y tecnología de aparcamiento automático, mejorando aún más su atractivo.
Niveles de equipamiento y público objetivo
El Flex se comercializó en cuatro versiones:
- SE: versión básica.
- SEL: con características de lujo intermedias.
- Limited: equipamiento premium y tecnología avanzada.
- Titanium (2011): diseño más deportivo con detalles en negro.
Aunque Consumer Reports lo elogió por su relación calidad-precio y fiabilidad, su estilo polarizó a los consumidores. Mientras tanto, los SUV tradicionales, como el Ford Explorer, ganaban terreno y superaban ampliamente sus ventas.
El declive de un modelo único
Las cifras de ventas reflejaron su bajo impacto en el mercado:
- 2009: 53.174 unidades.
- 2010: 34.227 unidades.
- 2011: 27.428 unidades.
- 2012: 28.224 unidades.
Aunque el Flex recibió elogios por su practicidad y fiabilidad, su diseño poco convencional y la preferencia por los SUV convencionales limitaron su éxito. Ford intentó revitalizarlo con una rediseño para 2013, pero finalmente el modelo fue descontinuado en 2019, cerrando un capítulo único en la historia de los vehículos familiares.
«El Ford Flex fue un intento audaz de fusionar lo mejor de los SUV y los familiares, pero su estilo divisivo y la competencia feroz lo condenaron al olvido.»