El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó la semana pasada un comunicado en su página web con un titular llamativo: "Jueza activista de Biden libera a un criminal violento y extranjero ilegal buscado por asesinato". El texto señalaba directamente a la jueza federal Melissa DuBose y la acusaba de actuar con premeditación para "socavar la agenda de deportación del presidente".
El problema es que la jueza desconocía por completo el caso de asesinato. La razón: el abogado del Departamento de Justicia (DOJ) no incluyó ese detalle en su argumentación para evitar la liberación del detenido. Y esto ocurrió porque ICE había ordenado al abogado del DOJ que ocultara esa información.
Un conflicto legal que expone las tensiones entre agencias
Este caso ilustra la difícil posición en la que se encuentran los abogados del DOJ al representar a ICE. Bajo el actual gobierno, los fiscales federales han visto cómo se han erosionado los principios tradicionales de la prosecución penal, reemplazados por una obediencia ciega a los intereses políticos del presidente Donald Trump. Sin embargo, cuando el cliente es ICE, la situación se vuelve aún más compleja, como han descubierto numerosos abogados en todo el país.
La agencia de inmigración ignora sistemáticamente las restricciones legales, muestra un profundo desprecio por el Estado de derecho y, como demuestra este caso, oculta información incluso a sus propios representantes legales.
La batalla legal que define la política migratoria
El conflicto central gira en torno a la interpretación de quién puede ser considerado "aplicante de admisión" en EE.UU. La administración Trump sostiene que, incluso personas que llevan décadas en el país, trabajando, pagando impuestos y criando familias, deben ser tratadas como recién llegados en la frontera. Más de 300 tribunales federales han rechazado esta postura, pero los tribunales de apelaciones están divididos, y el caso probablemente terminará en el Tribunal Supremo.
Mientras tanto, ICE ha acumulado una larga lista de desacatos judiciales. En enero de 2026, el juez principal del Distrito de Minnesota concluyó que la agencia había violado más órdenes judiciales en ese solo mes que algunas agencias federales en toda su historia.
El caso que desencadenó la polémica
Bryan Rafael Gómez, un dominicano que vivía en EE.UU. desde hacía años, fue detenido por ICE en abril tras una arresto local en Worcester, Massachusetts. Sus abogados presentaron un habeas corpus en el Distrito de Rhode Island, y la jueza DuBose ordenó su liberación bajo condiciones pendiente de una audiencia de fianza.
Lo que DuBose desconocía —porque el DOJ no se lo comunicó— era que Gómez era buscado por un orden de arresto por asesinato en República Dominicana. ICE sí lo sabía: de hecho, había publicado el documento en un comunicado de prensa dos semanas antes. Sin embargo, la agencia le ordenó al fiscal Kevin Bolan que no revelara la existencia del orden judicial a la corte, argumentando que las autoridades dominicanas aún no lo habían formalizado.
"Este caso es un ejemplo claro de cómo ICE prioriza sus objetivos políticos sobre el cumplimiento de la ley y la transparencia judicial", declaró un experto en derecho migratorio que pidió no ser identificado.
Consecuencias y reacciones
La jueza DuBose, al descubrir el engaño, denunció públicamente la conducta de ICE y exigió una investigación. Mientras tanto, la polémica ha reavivado el debate sobre la politización de las agencias federales y el uso de la justicia como herramienta de propaganda política.
Abogados defensores de derechos migratorios han advertido que este tipo de prácticas socavan la credibilidad del sistema judicial y ponen en riesgo la seguridad de personas que, en muchos casos, llevan años contribuyendo a la sociedad estadounidense.