Irán ha desplegado una serie de estrategias para evitar que el bloqueo impuesto por Estados Unidos paralice su producción petrolera, al menos a corto plazo, según expertos en el sector. El petróleo es el pilar económico del país, y la administración de Donald Trump confía en que restringir sus exportaciones —y, por tanto, su producción— obligará a Teherán a ceder en sus demandas.
Sin embargo, Irán cuenta con ventajas clave que le permiten resistir esta presión: una capacidad de almacenamiento adicional y la posibilidad de utilizar buques cisterna para exportar parte de su crudo, sorteando parcialmente el bloqueo. Estas medidas podrían retrasar el impacto del embargo, generando un respiro político y económico para el régimen iraní en medio de la tensión en el estrecho de Ormuz.
La infraestructura petrolera, un factor decisivo
La estrategia de Irán se basa en tres pilares fundamentales:
- Almacenamiento estratégico: El país ha acumulado reservas durante la pandemia y ha ampliado sus instalaciones para guardar crudo, según destaca Antoine Halff, analista jefe de la firma Kayrros, en un próximo artículo para el think tank de la Universidad de Columbia.
- Exportaciones alternativas: Aunque el bloqueo dificulta las ventas tradicionales, Irán ha recurrido a rutas secundarias, como el contrabando por tierra o mediante pequeños petroleros, para mantener ingresos.
- Flexibilidad operativa: Gregory Brew, analista senior del Eurasia Group, señala que Irán puede detener temporalmente la producción sin sufrir daños graves en sus yacimientos, gracias a su experiencia en gestión de presión en los pozos.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, clave en la resistencia
El poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) cuenta con fuentes de ingresos alternativas que le permiten financiar sus operaciones y mantener su influencia en el país. Brew subraya que, incluso si el bloqueo estadounidense fuera total —algo que, por ahora, no se ha logrado—, el IRGC podría recurrir al contrabando de petróleo para sufragar sus gastos y garantizar la estabilidad del régimen.
«Incluso si el bloqueo de EE.UU. fuera completamente exitoso —y, lo que es importante, actualmente no lo es—, el IRGC podría depender de estas alternativas para pagar a sus tropas y mantener su posición en Irán». — Gregory Brew, analista senior del Eurasia Group.
Buques cisterna como solución temporal
Según Rohit Rathod, analista senior de la firma Vortexa, Irán ha adaptado parte de su flota para usarla como almacenamiento flotante. A fecha de abril de 2024, el país disponía de 20 petroleros VLCC (buques de gran capacidad, cada uno con capacidad para 2 millones de barriles), que podrían mantener la producción durante unos dos meses antes de verse obligado a reducirla.
Además, Vortexa estima que, en la misma fecha, Irán contaba con reservas terrestres equivalentes a tres semanas de producción.
El bloqueo y sus consecuencias en la región
La reducción del flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz ha obligado a varios países del Golfo Pérsico a recortar su producción ante la falta de rutas alternativas para exportar. Esta situación complica aún más la recuperación del mercado energético, incluso cuando la situación se normalice.
La administración Trump ha llegado a advertir que los oleoductos iraníes podrían sufrir explosiones, lo que añade presión a un escenario ya tenso. Mientras tanto, el régimen de Teherán sigue explorando vías para mantener su economía a flote, aunque los analistas coinciden en que las medidas actuales solo retrasan lo inevitable: una caída en la producción a medio plazo.