Drones de cartón: la innovación militar low-cost de Japón
El ministro japonés de Defensa, Shinjirō Koizumi, presentó esta semana un prototipo de dron fabricado en cartón durante una reunión con la empresa emergente AirKamuy. El modelo AirKamuy 150 destaca por su diseño económico y desechable, pensado para ser utilizado en el campo de batalla y luego reemplazado sin coste elevado.
Características técnicas y ventajas
Cada unidad tiene un precio aproximado de 2.000 dólares y puede transportar hasta 1,3 kg de carga, suficiente para pequeñas municiones o suministros. Su estructura de cartón resistente al agua permite almacenar 500 unidades en un contenedor estándar, similar a los muebles de IKEA, y ensamblarlas en solo 5 a 10 minutos.
Una vez montado, el dron puede recorrer hasta 80 km o volar durante 80 minutos gracias a su motor eléctrico. Su principal función, según explicó el ingeniero jefe de AirKamuy, Naoki Morita, es actuar como señuelo para absorber impactos en operaciones de guerra electrónica, protegiendo así equipos más valiosos.
Potenciales aplicaciones en el campo de batalla
Aunque su diseño inicial está orientado a la defensa antiaérea, los expertos no descartan otros usos. Por ejemplo, podrían emplearse en misiones de reconocimiento, logística rápida o incluso como drones incendiarios en ataques selectivos. Morita subrayó que, al estar fabricado en cartón convencional, cualquier planta especializada podría producirlos masivamente, garantizando un suministro ágil y económico.
El contexto: drones en guerras modernas
La efectividad de los drones en conflictos recientes ha acelerado su desarrollo. En la guerra entre Rusia y Ucrania, estos dispositivos han sido clave para misiones de reconocimiento, ataques precisos y, en algunos casos, para forzar rendiciones. Ucrania incluso afirmó que soldados rusos se rindieron ante drones terrestres.
Por su parte, Irán ha demostrado el poder de los drones baratos con su modelo Shahed (valorado en 35.000 dólares), cuya tecnología fue replicada por EE.UU. en el sistema LUCAS (Low-cost Uncrewed Combat Attack System). Este auge responde a una necesidad crítica: reducir costes sin sacrificar capacidad operativa.
Demanda militar por soluciones económicas
El CEO de AirKamuy, Yamaguchi Takumi, destacó en declaraciones a NHK World-Japan que existe una alta demanda de drones de bajo coste capaces de operar en grandes cantidades y largas distancias. "Este modelo puede fabricarse en cualquier planta de cartón, lo que asegura una producción masiva y una cadena de suministro robusta", afirmó.
La apuesta de Japón por esta tecnología refleja una estrategia más amplia: maximizar el uso de sistemas no tripulados para modernizar sus Fuerzas de Autodefensa, en línea con su objetivo de liderar la innovación en defensa no tripulada a nivel global.
"La colaboración con startups del sector defensa es indispensable para alcanzar este objetivo", declaró Koizumi en redes sociales.