El auge de los centros de datos y la creciente oposición

Los centros de datos son instalaciones masivas repletas de servidores que procesan las acciones que realizamos en nuestros dispositivos digitales. Con el avance de la inteligencia artificial (IA), que exige cada vez más potencia de cálculo, empresas de todo el mundo aceleran la construcción de estos complejos. Sin embargo, esta expansión ha generado una fuerte reacción en sectores políticos y sociales.

Figuras como la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) y el senador Bernie Sanders (I-VT) han pedido pausar la construcción de nuevos centros, argumentando su alto consumo de recursos. «¡Debemos detenerlo!», declaró Ocasio-Cortez. Sanders, por su parte, exigió «ralentizarlo».

Estas instalaciones no solo requieren grandes cantidades de electricidad —similar a la de una pequeña ciudad—, sino también agua para refrigerar los servidores. En 2023, al menos 48 proyectos fueron bloqueados o retrasados por activistas. En un caso extremo, un manifestante disparó 13 balas contra la casa de un político en Indiana por apoyar estos centros.

Propuestas legislativas y sus posibles consecuencias

Ante este escenario, Ocasio-Cortez y Sanders han presentado un proyecto de ley para suspender la construcción de nuevos centros de datos. Sin embargo, expertos como Paige Lambermont, del Competitive Enterprise Institute, advierten sobre los riesgos de esta medida.

«Si nuestra economía avanzara al ritmo de Bernie Sanders, estaríamos mucho peor», señala Lambermont. «Si frenamos el desarrollo, otros países no lo harán. Terminaríamos con una versión autoritaria de la IA china en lugar de la innovación estadounidense».

Además, minimiza los temores sobre el aumento de los precios de la electricidad. «Hasta ahora, no ha habido un impacto significativo», afirma. «En Virginia, donde hay más centros de datos que en cualquier otra región, los precios suben más lento que en otros lugares». Un estudio del Institute for Energy Research confirmó que no existe una relación estadística entre la concentración de centros de datos y el alza en las tarifas eléctricas.

El verdadero problema: regulaciones y falta de energía eficiente

El verdadero cuello de botella no es la demanda de energía, sino las restricciones gubernamentales. Lambermont explica que políticas que limitan el uso de fuentes eficientes como el gas natural y la energía nuclear —favoreciendo energías renovables menos estables— han ralentizado el crecimiento de la infraestructura energética.

«Si no hubiéramos hecho esto», señala, «ya tendríamos entre 100 y 200 gigavatios de capacidad ociosa en la red eléctrica». Actualmente, empresas como Microsoft se ven afectadas por normativas que impiden aprovechar al máximo su inversión en energía limpia.

Un ejemplo claro es el acuerdo de Microsoft con Constellation Energy para reabrir la central nuclear de Three Mile Island. Aunque la planta podría estar operativa en 2025, el gobierno no permite a Microsoft utilizar esa energía hasta que otras utilities construyan líneas eléctricas en otros estados, a veces a cientos de kilómetros de distancia.

La solución alternativa: autogeneración, pero con límites

Algunas empresas, como Elon Musk, han optado por generar su propia energía. Musk instaló turbinas de gas para alimentar su superordenador en Tennessee. «Si eres Elon Musk, puedes hacerlo», comenta Lambermont, «pero la mayoría no puede permitirse construir una planta de gas o nuclear».

Incluso si una empresa tuviera los recursos, la incertidumbre política desincentiva la inversión. «Nadie quiere gastar miles de millones en algo que un gobierno futuro pueda declarar ilegal», advierte Lambermont, refiriéndose a posibles cambios en políticas energéticas.

Conclusión: ¿Frenar el progreso o buscar soluciones?

Mientras políticos como Ocasio-Cortez y Sanders abogan por ralentizar la expansión de los centros de datos, expertos señalan que la solución no es detener la innovación, sino reformar las regulaciones que la obstaculizan. Sin un marco legal más flexible y una mayor inversión en energía eficiente, Estados Unidos podría quedarse atrás en la carrera tecnológica global.

Fuente: Reason