Esta ha sido una semana complicada para los autoproclamados defensores de la libertad de expresión que, en el pasado, ensalzaron a Donald Trump como su máximo representante. Entre ellos figura Martin Gurri, columnista del New York Post y Free Press, quien en enero de 2025 llegó a afirmar que el regreso de Trump a la presidencia significaría el retorno de "un discurso libre y sin miedo".
Sin embargo, la realidad actual dista mucho de ese ideal. La administración Trump está actuando para cancelar a un comediante por un chiste y a un crítico por una imagen en redes sociales. El pasado fin de semana, el presentador de Jimmy Kimmel Live!, Jimmy Kimmel, hizo un comentario durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca en el que bromeó sobre Melania Trump, comparando su "brillo con el de una viuda embarazada". Aunque en su momento nadie lo tomó en serio, tras el atentado contra Trump en el evento, el chiste fue interpretado por algunos como un llamado a la violencia. Tanto la primera dama como el presidente exigieron su despido.
La presión no se limitó a palabras. Ayer, Trump reiteró su exigencia en un tono más contundente, y su publicación fue compartida por la cuenta oficial de la Casa Blanca en X. Pero esto no es todo: el martes, un día después de que los Trump publicaran sus declaraciones, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) anunció una revisión anticipada de las licencias de todas las estaciones de ABC. Aunque la FCC alegó que no estaba relacionada con el caso, el comisionado Brendan Carr ha amenazado en el pasado con revocar licencias de cadenas críticas con el gobierno, citando como ejemplo la salida de varios presentadores de programas.
En otro frente, el exdirector del FBI James Comey fue acusado por una publicación en redes sociales de hace casi un año. En la imagen, unas conchas formaban las letras "86 47", que según la fiscalía expresaban "una intención seria de dañar" a Trump. Aunque "86" es jerga de bares para expulsar a un cliente, y aunque en ocasiones se usa coloquialmente como "matar", también existen ejemplos similares bajo el gobierno de Biden, como camisetas con el número "86 46". Incluso Jonathan Turley, conocido por su oposición a Comey, reconoció que el caso no supera el examen de la Primera Enmienda.
¿Dónde están ahora los críticos de la cultura de la cancelación en la derecha? Por ejemplo, Michael Knowles, de The Daily Wire, quien en 2019 tuiteó que "los comediantes no deberían perder su trabajo por contar chistes, ni los profesores por discutir ideas". Pues ahí están, apoyando ahora estas medidas. Mientras, la comentarista "libertaria" de Fox News, Kennedy, justificó las exigencias de despido de Kimmel argumentando que sus palabras eran "incendiarias" y que ABC debería "replantearse" invertir en alguien "tan divisivo y poco gracioso".