Nuevos hallazgos ponen en duda los modelos tradicionales de flujo glacial
Los modelos que predicen el flujo y retroceso de los glaciares se basan en estimaciones de la viscosidad del hielo, una propiedad que determina su resistencia al movimiento. Esta viscosidad depende directamente de la tensión aplicada sobre el glaciar. Durante décadas, los glaciólogos han utilizado un valor estándar para el exponente de tensión (n), fijado en 3, en sus cálculos.
Un error en los cálculos podría estar subestimando el aumento del nivel del mar
Sin embargo, recientes investigaciones sugieren que este valor podría ser incorrecto. Estudios experimentales y observaciones indican que un n = 4 se ajusta mejor a las condiciones reales de los glaciares terrestres. Para comprobarlo, un equipo de científicos recreó el comportamiento del glaciar Pine Island, en la Antártida Occidental, utilizando ambos valores (n=3 y n=4) en sus simulaciones.
Resultados alarmantes: subestimación de hasta un 35%
Los investigadores simularon el retroceso glacial durante 100 años bajo dos escenarios de deshielo distintos, seguidos de un período de recuperación de 300 años. Los resultados fueron contundentes:
- Escenario moderado: El modelo con n=3 subestimó el retroceso glacial en un 18% y el aumento del nivel del mar en un 21%.
- Escenario extremo: Las discrepancias se dispararon, con una subestimación del 35% en las contribuciones al aumento del nivel del mar.
Implicaciones para el futuro de las proyecciones climáticas
Estas diferencias no solo cuestionan la precisión de los modelos actuales, sino que también podrían estar atribuyendo erróneamente otros procesos físicos a este error. Los autores del estudio advierten que los resultados podrían tener repercusiones significativas en las predicciones sobre el derretimiento glacial y su impacto en el nivel del mar.
«Los modelos actuales podrían estar infravalorando la velocidad a la que los glaciares fluyen hacia el océano, lo que afectaría directamente a las proyecciones de aumento del nivel del mar en las próximas décadas».
¿Qué sigue?
Los investigadores subrayan la necesidad de revisar los modelos existentes y explorar cómo este ajuste en el valor de n podría alterar las predicciones globales. El estudio, publicado en AGU Advances, abre nuevas líneas de investigación para entender mejor los mecanismos que aceleran el deshielo y sus consecuencias.